Dirigentes De Parinacota Exigen A Cancillería Control Urgente A Camiones Bolivianos Por Daños Ambientales

En pleno altiplano de Parinacota, dirigentes de la ganadería camélida de Guallatire y Caquena alzaron nuevamente la voz para pedir a la Cancillería chilena un control urgente sobre los camiones bolivianos que transportan combustibles. Denuncian que los derrames en ruta están dañando gravemente un ecosistema altamente sensible y afectando de forma directa su actividad productiva y su modo de vida ancestral.

Los presidentes de ambas asociaciones, Conrado Blanco y Juan Pacase, recordaron que la ganadería de llamas y alpacas del territorio andino no es solo una actividad económica: ha sido reconocida internacionalmente por la FAO como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), y en Chile forma parte del patrimonio cultural inmaterial ligado a los pueblos originarios del norte. Cada derrame —advierten— golpea bofedales, suelos y cursos de agua que sostienen no solo a los animales, sino también la identidad y continuidad de sus comunidades.

En este contexto, Blanco emplazó directamente a las autoridades nacionales a pasar de las declaraciones a las acciones concretas. Al respecto, señaló: “Haría un llamado a evitar el seguir hablando y adoptar medidas efectivas y concretas, que provengan de las mismas autoridades del nivel central. Si bien de por medio hay tratados internacionales, eso no exime el que no se adopten medidas.
Nos estamos ahogando en un vaso de agua, ya que se requiere hacer efectivo controles hacia los transportistas bolivianos -que no existen-, que se exijan seguros, se lleven a cabo testeos para ver en qué condiciones desempeñan su labor”
, subrayando además que el gremio trabaja para que la actividad no se extinga, evitar el despoblamiento y mantener una fuente alimenticia para el futuro, pero que requieren apoyo decidido del Estado.

Su par de Caquena, Juan Pacase, remarcó la dimensión identitaria de esta forma de producción y la fragilidad del entorno donde se desarrolla: “Nuestra ganadería camélida es muy importante para nuestras comunidades, que es parte de nuestra identidad (…), y es muy lamentable el hecho que afecta nuestro ecosistema, que es muy frágil, y nos afecta mucho. Es complejo buscar una solución óptima, pero es importante poner la voz de alerta, y juntos a nuestras autoridades busquemos una solución”.

El llamado de los dirigentes se dio en una actividad donde también participó el consejero regional Nino Estay, presidente de la Comisión de Cultura del Core. La autoridad respaldó las demandas y vinculó la problemática con los acuerdos del encuentro internacional Nodo Bioceánico Central Arica 2025, donde se planteó reforzar la seguridad en el transporte de hidrocarburos y carga peligrosa mediante la activación del ferrocarril y un puerto seco en Visviri, usando contenedores para reducir riesgos sobre el ecosistema altoandino y proteger la ganadería de Putre y General Lagos.

Las declaraciones se enmarcaron en el inicio de un seminario–taller dictado por el ingeniero zootecnista en camélidos Walter Ramírez Colque, dirigido a 27 ganaderos y financiado con recursos del 8% FNDR. La capacitación apunta a la recuperación de la ganadería camélida mediante el manejo adecuado de bofedales, el amansamiento y el adiestramiento de los animales, reforzando así la sostenibilidad de una actividad que hoy se ve presionada por los impactos ambientales del transporte internacional.

En representación del gobernador regional Diego Paco, el jefe de la División de Desarrollo Social y Humano, Mario Salgado, reafirmó el compromiso de seguir apoyando iniciativas que fortalezcan esta práctica ancestral. Destacó que la ganadería camélida ya fue declarada patrimonio cultural inmaterial de Chile y que el reciente reconocimiento SIPAM de la FAO obliga a redoblar esfuerzos para resguardar un sistema productivo que es clave para la cultura, el ambiente y la seguridad alimentaria no solo de Arica y Parinacota, sino también de Tarapacá, Antofagasta y Atacama.