El cierre perimetral instalado por las obras de conservación en playa Chinchorro desató la molestia de comerciantes y autoridades locales, que acusan que los locales quedaron “escondidos” y sin acceso directo justo al inicio de la temporada estival. Desde el municipio, el alcalde Orlando Vargas emplazó públicamente a la seremi del MOP, reclamando falta de empatía con quienes viven del turismo y el comercio en el borde costero.

La Etapa II del proyecto de conservación de playa Chinchorro levantó cierres que, según los locatarios, bloquearon el paso de clientes a restoranes, cafeterías y otros negocios del sector. Los comerciantes recuerdan que la empresa encargada se había comprometido a habilitar accesos provisorios para mantener la circulación hacia los locales y la playa, pero aquello no se concretó. Desde la Asociación de Empresarios Turísticos de Las Machas y Chinchorro, su presidenta Viviana López advirtió que «tenemos el acceso cerrado a los clientes. La seremi del MOP no tiene oídos para la comunidad. Esto es una enorme falta de tino. No sabemos hasta cuándo van a estar nuestra playa cerrada», recalcando luego que «Todos los gobiernos dicen apoyar a los emprendedores. Ahora necesitamos apoyo. Tener acceso a un negocio es lo mínimo».
La polémica escaló al plano político cuando el alcalde Orlando Vargas cuestionó directamente la gestión del Ministerio de Obras Públicas. El jefe comunal recordó que se había acordado la instalación de puertas para cada negocio y accesos a la playa durante la ejecución de las obras, compromiso que hoy, acusa, no se estaría cumpliendo. En ese contexto, pidió un cambio de actitud a la autoridad sectorial: «Quiero que la seremi del MOP sea más empática. Se había acordado que iban a haber puertas para cada negocio y entradas para que la gente ingrese a la playa. Seremi estamos en pleno verano, y no hay empatía con los comerciantes».

Vargas insistió en que el cierre no solo afecta las ventas, sino también la estabilidad de familias completas que dependen de estos emprendimientos turísticos. Por ello remarcó que «Le pido a la seremi que le demos una solución al problema. Debemos ayudar para que los emprendedores salgan adelante. Ellos tienen deudas, pagan patentes, consumo de energía eléctrica y personas a su cargo. Por eso, tenemos que darles las facilidades para que sigan trabajando», llamando a restituir accesos mientras continúan las faenas.
El conflicto se enmarca en la ejecución de la Etapa II del proyecto de conservación del borde costero, que da continuidad a una primera fase inaugurada recientemente y que permitió recuperar un sector abandonado por décadas, incorporando equipamiento deportivo, espacios recreativos y accesos universales. Esta intervención forma parte del Plan de Bordes Costeros del Gobierno, que ha impulsado decenas de proyectos a nivel nacional. Sin embargo, la situación en Chinchorro volvió a poner sobre la mesa la necesidad de coordinar mejor a las autoridades, la empresa ejecutante y la comunidad, de modo que las obras de mejoramiento urbano no terminen perjudicando al turismo y al comercio local que precisamente buscan fortalecer.