SAG Abre Debate Por Nueva Regulación De Semillas Y Sector Campesino Advierte Riesgos Para El Intercambio Tradicional

El organismo impulsa una actualización de las normas para comercializar semillas corrientes. Organizaciones y especialistas cuestionan algunos alcances del texto y piden excluir expresamente prácticas ancestrales como el trueque y la donación.

La propuesta busca actualizar una normativa vigente desde la década de 1980 y fortalecer la trazabilidad del comercio de semillas. Sin embargo, representantes del mundo campesino y académico advierten que algunos requisitos podrían afectar la circulación tradicional de variedades.


Consulta Pública Entra En Su Etapa Final

El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) mantiene abierta una consulta ciudadana relacionada con la actualización de los requisitos para la comercialización de semillas corrientes en Chile.

El proceso concluirá HOY lunes 10 de agosto a las 23:59 horas, por lo que las personas interesadas todavía pueden enviar sus observaciones mediante el formulario de participación ciudadana.

La propuesta fue presentada por el organismo como una actualización del régimen que regula las denominadas semillas corrientes, es decir, aquellas que pueden comercializarse sin certificación oficial, pero que deben cumplir determinadas exigencias de calidad, germinación y pureza.

El SAG explicó que la iniciativa busca modernizar una normativa que se remonta a la década de 1980 y adecuarla a nuevas modalidades de comercialización, entre ellas el comercio electrónico y las actividades desarrolladas por pequeños productores.

La propuesta puede ser revisada en la consulta ciudadana publicada por el SAG.

¿Qué Cambios Propone El SAG?

Entre los principales elementos considerados en el borrador se encuentra la creación de un registro obligatorio para quienes comercialicen semillas, tanto personas naturales como jurídicas, incluyendo a quienes desarrollen esta actividad mediante plataformas digitales.

Los comerciantes deberán mantener antecedentes que permitan identificar el origen y destino de los lotes comercializados, además de informar las especies y variedades que forman parte de su oferta mediante una Lista de Variedades Oficialmente Descritas.

Otro de los aspectos que ha generado discusión corresponde al concepto de comercialización utilizado en el texto, que contempla la cesión, entrega o transmisión con fines de explotación comercial, incluso cuando estas operaciones sean realizadas a título oneroso o no.

Esta redacción ha generado dudas respecto de su eventual relación con prácticas tradicionales de comunidades campesinas e indígenas, como el trafkintu, el trueque y la donación de semillas.

La propuesta también mantiene exigencias relacionadas con la germinación, pureza física, etiquetado y un mínimo de 95% de pureza varietal, además de controles asociados a malezas cuarentenarias y comunes.

El documento contempla, asimismo, determinados umbrales de volumen destinados a flexibilizar algunos requisitos para operaciones de menor escala.

Según el SAG, la actualización se desarrolla bajo el marco del Decreto Ley 1.764 y busca contar con una regulación más acorde con la agricultura familiar campesina, la pequeña producción y el crecimiento del comercio electrónico.

SAG Publicará Respuestas Tras La Consulta

Una vez finalizado el proceso participativo, el organismo contempla publicar el 22 de septiembre de 2026 las respuestas a las observaciones recibidas.

Desde el SAG señalaron que los antecedentes serán sometidos a un análisis técnico antes de elaborar la versión definitiva de la resolución.

“Al finalizar la consulta pública, el SAG realizará un análisis técnico de todas las observaciones recibidas. Cada aporte será revisado cuidadosamente y considerado durante la elaboración de la propuesta, con el propósito de fortalecer y perfeccionar el texto final de la resolución”.

Organizaciones Advierten Posibles Efectos Sobre Las Semillas Campesinas

Uno de los principales cuestionamientos proviene de organizaciones vinculadas a la defensa de las semillas tradicionales. La Red de Semillas Libres ha planteado reparos respecto de la definición de comercialización contenida en el borrador.

A través de una Guía Ciudadana, la organización sostiene que la redacción podría generar problemas para prácticas ancestrales que no necesariamente tienen un carácter comercial, como el trafkintu, el intercambio y la donación.

También cuestiona que las variedades deban incorporarse a una Lista de Variedades Oficialmente Descritas, debido a que los criterios técnicos de homogeneidad y estabilidad podrían no representar adecuadamente la diversidad propia de las semillas campesinas.

El SAG, por su parte, publicó una nota aclaratoria, en la que explica que la propuesta responde, entre otros factores, al crecimiento del comercio digital e informal de semillas y a la necesidad de mejorar la trazabilidad fitosanitaria.

El organismo también aseguró que la conservación, circulación y el trueque tradicional de semillas sin fines comerciales no forman parte de la regulación.

“Precisamente por eso existe este proceso de consulta pública: para recoger observaciones, corregir posibles ambigüedades y asegurar que el texto definitivo refleje con total claridad el propósito de la norma”.

Sin embargo, organizaciones y representantes del mundo rural sostienen que una aclaración comunicacional no sería suficiente si la exclusión de estas prácticas no queda expresamente establecida en el texto definitivo de la resolución.

También han surgido cuestionamientos relacionados con una eventual consulta indígena previa y con los cobros asociados al registro de comerciantes, aspectos cuya legalidad ha sido discutida por organizaciones vinculadas al sector.

Académico Plantea Una Regulación Diferenciada

El presidente de la Sociedad Científica Chilena de Agroecología y académico de la Universidad de Chile, Andrés Muñoz-Sáez, reconoce que existe una necesidad de mejorar la trazabilidad y fiscalización del comercio de semillas, pero advierte que la regulación debe considerar las diferencias entre los grandes operadores y los sistemas campesinos.

Uno de los principales reparos del académico apunta a la diferencia entre las declaraciones públicas del organismo y la redacción jurídica del borrador.

“Cuando hay resquicios legales y entramos al sistema judicial, el sistema judicial se rige por la norma, no se rige por las declaraciones de comunicaciones que se hacen a través de medios”.

A su juicio, una alternativa sería incorporar expresamente en la resolución una exclusión para el intercambio tradicional de semillas.

“La solución más sencilla sería incorporar explícitamente en la resolución que el intercambio, trueque, donación, conservación y circulación tradicional de semillas campesinas, indígenas y ancestrales sin finalidad comercial quedan fuera de su ámbito de aplicación”.

Muñoz-Sáez también cuestionó la posibilidad de que los costos administrativos asociados al registro terminen dificultando la participación de pequeños productores en el mercado formal.

Según explicó, una regulación que no diferencie adecuadamente a los distintos actores podría generar un efecto contrario al buscado y aumentar la informalidad.

“El resultado podría ser paradójico: aumentar la informalidad que precisamente se pretende disminuir.”

Diversidad Agrícola Y Cambio Climático

El académico destacó que los sistemas campesinos de semillas no funcionan únicamente mediante operaciones comerciales, sino también a través de redes de reproducción, selección, intercambio, regalo y trueque.

A su juicio, estas prácticas permiten mantener simultáneamente diversidad genética, conocimientos tradicionales y relaciones comunitarias.

Por ello, planteó que la regulación debe distinguir entre los riesgos fitosanitarios y la diversidad genética de las variedades.

“Se necesita proteger estos riesgos fitosanitarios, pero riesgos fitosanitarios no es lo mismo que diversidad intraespecífica dentro de una semilla. Son dos cosas diferentes”.

Muñoz-Sáez propone una regulación diferenciada que considere la exclusión del trueque tradicional, un sistema simplificado para pequeños productores y la creación de una eventual categoría de “semilla campesina”, mientras la fiscalización más estricta se concentre en el comercio empresarial.

También advirtió sobre las consecuencias que podría tener una reducción de la diversidad genética disponible frente a escenarios de cambio climático.

“Existe un riesgo de pérdida de resiliencia frente a condiciones de cambio climático”.

Debate También Apunta Al Acceso A La Consulta

Otro de los puntos planteados por el especialista es el acceso al proceso de participación ciudadana.

Según Muñoz-Sáez, parte de la población rural y campesina podría enfrentar dificultades para participar debido a las limitaciones de conectividad y acceso a internet.

“Muchas de las personas que están en el campo no tienen este acceso, no logran llegar a ser incluidas dentro de este marco de convocatoria a modificaciones”.

En ese sentido, sostuvo que resulta necesario incorporar directamente la visión de las comunidades rurales, campesinas e indígenas, considerando su papel en la conservación de la agrobiodiversidad.

El debate continuará durante los próximos meses, mientras el SAG analiza las observaciones que sean presentadas durante la consulta pública.

Además, Muñoz-Sáez llamó a profundizar esta discusión durante el próximo Congreso de Agroecología, programado entre el 25 y el 28 de noviembre en la Casa Central de la Universidad de Chile, instancia en la que se abordarán materias vinculadas con agricultura sostenible, evidencia científica y conocimientos ancestrales.


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