Después de casi cuatro meses bajo custodia migratoria en Estados Unidos, el joven chileno Benjamín Guerrero Cruz, de 18 años, fue puesto en libertad y ya se encuentra reunido con su familia en California. El estudiante, que cursa su último año de preparatoria en la localidad de Reseda, había sido detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en agosto pasado, cuando paseaba a su perro en un suburbio de Los Ángeles.
Según el relato de sus familiares, la mañana del 8 de agosto Benjamín salió de casa con su mascota y no regresó. Al salir a buscarlo, solo encontraron al perro vagando y el collar amarrado a un árbol. Más tarde supieron que el joven había sido interceptado por funcionarios migratorios, trasladado primero a un centro de detención en la ciudad de Adelanto y luego a otro recinto en el estado de Arizona, donde permaneció en condiciones denunciadas como de hacinamiento.
La liberación se concretó el jueves, tras la decisión de un juez de inmigración que autorizó su salida bajo fianza. El caso fue confirmado públicamente por la congresista demócrata de California, Luz Rivas, quien a través de redes sociales expresó estar aliviada pero indignada por lo ocurrido. En su mensaje, la parlamentaria advirtió que “Ningún niño debería ser detenido y apartado de sus seres queridos por su estatus (migratorio) o el color de su piel. Es claro que Benjamín – y muchos otros como él – fueron detenidos injustamente por la descontrolada administración Trump”, agregando que su trabajo apunta a “proteger a nuestros más vulnerables y exigirle cuentas al ICE y a esta administración por su agenda antiinmigrantes”.
Desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en cambio, se sostuvo que el joven permaneció en Estados Unidos más de dos años después del vencimiento de su autorización de ingreso, lo que habría motivado la detención. De acuerdo con la versión oficial, Benjamín entró al país bajo el Programa de Exención de Visa (Visa Waiver) y debía abandonarlo el 15 de marzo de 2023, por lo que las autoridades lo acusaron de “abusar” de ese mecanismo.
Aunque hoy está nuevamente en su hogar, Benjamín no ha resuelto su situación migratoria: deberá cumplir controles obligatorios periódicos con ICE y continuar el proceso administrativo que podría culminar en su deportación, mientras intenta retomar su vida cotidiana. Medios locales como LAist consignaron que el joven ya se reinscribió en un establecimiento educacional para terminar sus estudios secundarios mientras se define su futuro en Estados Unidos.
El caso ha reavivado el debate en torno al trato que reciben los jóvenes migrantes detenidos por irregularidades de visa, el uso de recintos de detención alejados de sus comunidades y el impacto que estos procesos tienen en familias que, como la de Benjamín Guerrero Cruz, denuncian haber vivido meses de incertidumbre sin información clara sobre su paradero, las condiciones de encierro ni los plazos de la justicia migratoria estadounidense.