La agricultura regional continúa incorporando soluciones innovadoras para enfrentar plagas y cumplir exigencias sanitarias. En distintos puntos de Arica y Parinacota, productores han fortalecido sus cultivos mediante el uso de malla antiafidos, una tecnología que permite resguardar la producción frente a la mosca de la fruta (Ceratitis capitata) y mejorar la calidad de los productos.
Esta herramienta se ha vuelto clave para cumplir con las normativas cuarentenarias que regulan el traslado de alimentos hacia el sur del país, en el contexto de las medidas impulsadas por el Servicio Agrícola y Ganadero.
Experiencias Que Marcan La Diferencia
En el sector de Pampa Concordia, la agricultora Gloria Castro transformó su sistema productivo tras enfrentar dificultades con plagas en cultivos a cielo abierto. A partir de 2022, decidió implementar invernaderos con malla protectora, logrando consolidar una plantación de cerca de 600 papayos, entre variedades femeninas y hermafroditas.
La productora destaca el proceso de aprendizaje y el respaldo institucional recibido. “Al principio el proceso de cosecha fue difícil, pero con el apoyo y las charlas hemos logrado entender mejor cómo trabajar y aplicar la información en nuestro cultivo”, comentó, resaltando el acompañamiento técnico brindado.
Una experiencia similar se observa en el valle de Caleta Vítor, donde el agricultor Juan Carlos Mamani ha incorporado esta tecnología en cultivos como ajíes, locoto, tomates y pepinos. Según explica, además de cumplir con las exigencias sanitarias, la calidad del producto ha mejorado visiblemente. “El fruto es más brilloso, más bonito que al aire libre”, afirmó.
Apoyo Técnico Y Proyección Del Sector
Desde el SAG regional, su director Álvaro Alegría Matus destacó el impacto de estas prácticas en el desarrollo agrícola. “La malla antiafidos es una herramienta fundamental dentro de la campaña contra la mosca de la fruta, ya que facilita el cumplimiento de los requisitos cuarentenarios y abre oportunidades de comercialización, fortaleciendo así el desarrollo agrícola local”, señaló.
La implementación de este tipo de infraestructura no solo contribuye al control de plagas, sino que también impulsa una producción más competitiva y sostenible, permitiendo a los agricultores de la región proyectar sus productos hacia nuevos mercados con mayores estándares de calidad.