Tras cuatro jornadas de juicio oral, el tribunal resolvió condenar a J.L.R.A., ciudadano chileno, a la pena de 10 años y un día de presidio efectivo por el delito de homicidio simple, crimen perpetrado en febrero de 2022 en el Valle de Chaca, en la ciudad de Arica.
La investigación fue encabezada por la Unidad de Delitos Violentos de la Fiscalía de Arica, junto a la Brigada de Homicidios de la PDI, estableciendo que el 24 de febrero de ese año, alrededor de las 19:00 horas, el acusado se trasladó junto a la víctima —un hombre de 40 años, de iniciales B.J.C.C., de nacionalidad boliviana— hasta el kilómetro 2027 del Valle de Chaca. En ese lugar, y aprovechando la relación de confianza que mantenían, le disparó en la cabeza, provocándole la muerte en el sitio del suceso.
Tras cometer el crimen, el imputado abandonó de inmediato el país. Las diligencias posteriores, desarrolladas por la Fuerza de Tarea de la Brigada de Homicidios, incluyeron interceptaciones telefónicas que permitieron ubicarlo en la ciudad de Tacna, Perú. Gracias a la coordinación con autoridades policiales peruanas y a una alerta roja internacional vigente en su contra, se concretó su detención el 25 de febrero de 2025 y posterior extradición a Chile.
Durante el juicio, la fiscal Verónica Roco destacó la relevancia de los antecedentes reunidos en la causa, señalando: “Lo relevante de este fallo dice relación con la existencia de prueba de carácter indiciaria, la cual fue armonizada de manera adecuada con la georreferenciación del teléfono celular del acusado, lo que lo posicionó en el sitio del suceso en el horario crítico en el cual se comete el homicidio en contra de la víctima. De igual manera, se logró acreditar que el móvil del homicidio se trataría de un motivo económico”.
Con estos antecedentes, el tribunal dio por acreditada la participación del acusado en el delito y determinó que la pena deberá cumplirse de manera efectiva.