Las autoridades chinas llevaron a cabo la ejecución de 11 personas vinculadas a organizaciones criminales que operaban centros de ciberestafa en Myanmar. Se trataba de integrantes considerados clave dentro de redes dedicadas a fraudes masivos a través de internet.
Según informó la prensa estatal, los condenados formaban parte de bandas que manejaban complejos de estafa instalados en zonas fronterizas sin control efectivo en Myanmar, una industria ilícita que mueve miles de millones de dólares. En estos recintos, numerosos extranjeros —principalmente ciudadanos chinos— han denunciado haber sido víctimas de trata de personas y forzados a participar en estafas digitales.
En el marco del fortalecimiento de la cooperación entre China y países del sudeste asiático, las autoridades han intensificado los operativos contra estas redes criminales, lo que ha permitido el cierre de varios centros de fraude y la repatriación de miles de personas a territorio chino.
Las 11 personas ejecutadas habían sido condenadas a muerte por un tribunal de la ciudad de Wenzhou, luego de ser declaradas culpables de delitos como homicidio intencional, lesiones graves, detención ilegal, fraude y establecimiento de casinos ilegales. Las sentencias fueron revisadas y ratificadas por el Tribunal Popular Supremo, que consideró que las pruebas reunidas eran concluyentes y suficientes para acreditar los hechos investigados desde 2015.
Entre los ajusticiados se encontraban miembros del denominado “grupo criminal Familia Ming”, cuyas actividades, de acuerdo con el fallo, estuvieron vinculadas a la muerte de 14 ciudadanos chinos y a lesiones sufridas por muchas otras víctimas. “Se permitió a los familiares cercanos de los criminales reunirse con ellos antes de la ejecución”, informó la agencia estatal Xinhua al detallar el procedimiento.