Estados Unidos oficializó su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y confirmó que no cancelará los aportes financieros adeudados al organismo. La decisión, impulsada por una orden ejecutiva del presidente Donald Trump, reabre el debate sobre el impacto de esta medida en la cooperación sanitaria global.
Desde el Departamento de Salud estadounidense se informó que la salida se concretó tras la notificación formal cursada por la administración al organismo internacional. La determinación se sustenta en cuestionamientos históricos del mandatario hacia la gestión de la OMS, especialmente en el manejo de la pandemia de covid-19 y en otras emergencias sanitarias de alcance mundial.
En el documento que respalda la decisión, el Gobierno estadounidense acusa al organismo de falta de reformas estructurales y de no mantener independencia frente a la influencia política de algunos Estados miembros. En ese contexto, se reiteró la crítica al sistema de financiamiento, argumentando que países con mayor población que EE.UU. realizan aportes significativamente menores.
Un funcionario del Departamento de Salud y Servicios Humanos recordó que Estados Unidos llegó a financiar cerca del 25% del presupuesto total de la OMS, sin que el país haya tenido nunca un director general al frente del organismo. Además, afirmó que la propia agencia habría desincentivado que otros países aumentaran sus aportes, debido a la elevada carga que asumía Washington.
Según la autoridad, “existen numerosos ejemplos, tanto recientes como históricos, de las deficiencias de la OMS, pero el punto principal es que les pagábamos, confiábamos en ellos y nos fallaron, y no asumieron ninguna responsabilidad por su fracaso”. Pese a la salida, aseguró que EE.UU. continuará colaborando directamente con otros países y ministerios de Salud de manera bilateral.
En relación con las obligaciones financieras pendientes, otro funcionario precisó que la resolución del Congreso que permitió el ingreso de EE.UU. a la OMS contempla explícitamente el derecho del país a retirarse del organismo. Según esa interpretación, “no se establece como condición el pago previo de cuotas antes de que la retirada se haga efectiva”.
La administración Trump ha reiterado que no abonará las contribuciones correspondientes al último período comprometido, cuyo monto se estima entre 260 y 280 millones de dólares. La decisión ha generado preocupación en sectores internacionales por las consecuencias que podría tener en la coordinación frente a futuras crisis sanitarias de alcance global.