Doce trabajadores de una faena minera en la Región de Antofagasta denuncian haber sido despedidos luego de realizar una huelga de brazos caídos en apoyo a compañeros afectados por los incendios forestales en el sur del país. La acción buscaba permitir que dos mineros pudieran viajar para reencontrarse con familiares damnificados en Penco y Lirquén.
Según los antecedentes conocidos, el conflicto se originó cuando parte de la cuadrilla solicitó a la empresa Fe Grande autorizar la salida temporal de dos trabajadores cuyos familiares se encontraban en zonas gravemente afectadas por el fuego. Ante la falta de una respuesta inmediata, los trabajadores optaron por una paralización parcial de las labores como medida de presión.
Nelson Herrera, maestro mayor mecánico y uno de los desvinculados, explicó que la decisión se tomó por la preocupación y la incertidumbre que vivían sus compañeros. Indicó que en un primer momento la empresa señaló que la situación sería evaluada, pero al día siguiente toda la cuadrilla fue despedida, sin recibir carta de aviso ni una explicación formal sobre los motivos de la desvinculación.
Desde la defensa legal, el abogado Luis Garrido sostuvo que la medida adoptada por la empresa constituye una represalia directa por la paralización de las faenas. Además, detalló que, junto con comunicar el despido, los trabajadores recibieron pasajes en bus para regresar a sus lugares de origen, viajes que en el caso de quienes viven en el sur del país superaron las 20 horas de duración, sin tiempo ni condiciones adecuadas para adquirir alimentación, a diferencia de traslados anteriores que se realizaban en vuelos comerciales.
Frente a este escenario, los afectados ingresaron una acción prejudicial ante el Juzgado de Letras de Santiago, con el objetivo de que la empresa entregue formalmente las cartas de despido y se especifiquen las causales invocadas. Una vez concluida esta etapa, adelantaron que presentarán una demanda laboral para impugnar las desvinculaciones.