La proliferación de “jerjeles” volvió a tensionar a las autoridades regionales, luego de denuncias por falta de acciones concretas para contener la plaga en el valle de Lluta. El gobernador Diego Paco apuntó directamente a la Seremi de Agricultura por la demora en un plan financiado con recursos regionales, mientras vecinos y trabajadores reportan afectaciones en su vida diaria.
El reclamo se centra en un proyecto aprobado por el Gobierno Regional para fumigación y erradicación, que —según lo expuesto— no habría tenido ejecución en terreno pese al financiamiento comprometido. En sus mensajes públicos, el gobernador sostuvo: “El proyecto no se ejecutó. A pesar de que aprobamos los recursos, la gestión del Minagri ha fallado, y hoy son miles los vecinos que están pagando las consecuencias de esta inacción”.
La situación, además, no se limita a la incomodidad: se advierte impacto sobre actividades agrícolas y espacios recreativos del sector, particularmente en Lluta, Villa Frontera y áreas aledañas, donde la presencia del insecto dificulta labores al aire libre y afecta el atractivo turístico del valle.
En paralelo, desde el mundo técnico se ha insistido en que el control efectivo requiere continuidad y coordinación. INIA ha explicado que en verano el ciclo del insecto se acelera y que factores como el aumento de temperatura, condiciones del río y la falta de limpieza en bocatomas/canales pueden favorecer la proliferación, por lo que el trabajo no depende solo de aplicaciones, sino también de manejo del entorno. En ese marco, se ha planteado: “La vegetación de ribera que entre en contacto con el agua en canales de regadío y bocatomas sirve como sustrato para las larvas de jerjeles, por eso el llamado a la comunidad para que limpie estos cursos de agua para que el producto aplicado por INIA logre su objetivo que es mitigar las poblaciones de jerjeles”.
El programa regional que históricamente se ha usado para mitigar estos dípteros hematófagos se basa en aplicaciones de bioinsecticida (Bti) en puntos críticos del valle, con monitoreo larvario y apoyo comunitario para despejar cursos de agua. En etapas anteriores, el propio Ministerio de Agricultura destacó reducciones significativas cuando el plan se ejecuta de forma sostenida.
Como antecedente, el problema de la “no ejecución” ya había generado controversia en años previos, cuando desde el Gobierno Regional se advirtió que retrasos o devoluciones de recursos terminan impactando directamente a quienes viven y trabajan en Lluta. En esa línea, se había señalado: “Esos montos derechamente se perdieron y se tuvieron que devolver a Santiago, producto que los mismos servicios públicos, en este caso, la Seremi de Agricultura y el INIA, no fueron capaces de ejecutar correctamente este presupuesto regional. Es una lástima. Y vemos que aquí, los únicos que pagan los platos rotos son los vecinos del valle de Lluta”.
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