Brigitte Bardot, figura emblemática de la cultura francesa y rostro que marcó el cine popular de mediados del siglo XX, falleció a los 91 años en su casa en Saint-Tropez, según confirmaron reportes internacionales. Su partida reactivó miradas sobre un legado tan influyente como controvertido, entre la pantalla grande, la música y su giro definitivo hacia el activismo animalista.
Convertida en fenómeno global tras And God Created Woman (1956), Bardot se transformó en símbolo de una época por su estilo, su presencia escénica y la manera en que tensionó los códigos de la moral de entonces. Con el tiempo, dejó la actuación y se alejó de la vida pública ligada al espectáculo.

Además de su carrera cinematográfica, su imagen se proyectó en la cultura pop a través de grabaciones y colaboraciones asociadas al “sonido” francés de los 60. Entre las referencias más citadas aparecen títulos como “La Madrague” y “Harley Davidson”, y su vínculo artístico con Serge Gainsbourg, quien llegó a escribir y grabar con ella “Je t’aime… moi non plus” antes de que esa versión quedara retirada.
Ya retirada, su vida pública se reordenó en torno a la defensa de los animales: impulsó campañas y consolidó una fundación dedicada a esa causa, lo que se convirtió en su principal frente durante décadas.
En paralelo, su figura se volvió foco de polémicas por posturas políticas y declaraciones que le significaron procesos judiciales y condenas en Francia, tensionando la percepción pública sobre su legado. Pese a ello, tras conocerse su muerte se multiplicaron los mensajes de despedida, incluyendo palabras desde la presidencia francesa: “Lloramos a la leyenda del siglo”.