El Consejo Regional de Arica y Parinacota aprobó una transferencia extraordinaria de $3.892 millones para garantizar la continuidad operacional del Hospital Regional Dr. Juan Noé Crevani, en medio de una delicada crisis financiera que amenazaba su normal funcionamiento. Los recursos, provenientes del Gobierno Regional, permitirán cubrir compromisos urgentes del recinto asistencial y asegurar la prestación de servicios básicos a la comunidad, mientras se exige al nivel central hacerse cargo del problema estructural de financiamiento.
La decisión fue respaldada de forma transversal por las y los consejeros regionales, quienes coincidieron en que el hospital —principal centro de salud público de la región— no puede ver interrumpida su actividad por problemas presupuestarios. Al mismo tiempo, manifestaron fuertes críticas al Ministerio de Salud por no entregar a tiempo los recursos necesarios. El gobernador regional Diego Paco advirtió que “es una situación grave, debido a que corresponde otorgar financiamiento para el funcionamiento del hospital; es el MINSAL quien debe hacerlo. La región no siempre puede hacerse cargo de lo que el nivel central no ha administrado bien en este último tiempo, pero siempre van a encontrar a un Consejo y Gobierno Regional disponible a apoyar”.
Según lo informado por el propio Gobierno Regional y medios locales, la inyección de casi $3.900 millones se destinará a cubrir gastos operativos prioritarios, como la compra de insumos clínicos, medicamentos, servicios externalizados y compromisos con proveedores, evitando así recortes en prestaciones, cierre de camas o suspensión de cirugías. La medida se suma a otras iniciativas recientes del CORE en apoyo al hospital, como la adquisición de equipamiento especializado y el financiamiento de proyectos de modernización de la infraestructura.
Desde el Servicio de Salud Arica se ha reconocido que el Dr. Juan Noé arrastra un déficit histórico asociado a aumento de demanda, al costo de programas especiales y a retrasos en transferencias sectoriales. Diversos informes de gestión han advertido que, sin refuerzos adicionales, se pone en riesgo la oportunidad de atención y la capacidad resolutiva de la red pública de Arica y Parinacota. En ese contexto, el aporte del CORE se entiende como un salvavidas de corto plazo, mientras se esperan definiciones del Ministerio de Salud y de la Dirección de Presupuestos para abordar una solución de fondo.
Consejeros y organizaciones ciudadanas han planteado que esta nueva transferencia no puede transformarse en la regla, y que el financiamiento de la operación diaria del hospital debe provenir de la cartera sanitaria, no de los recursos regionales destinados a inversión. Por lo mismo, el acuerdo incluye oficios y gestiones políticas para exigir al nivel central un plan de saneamiento financiero y un modelo de financiamiento que dé estabilidad al principal recinto asistencial de la región, evitando que su continuidad dependa una y otra vez de “parches” presupuestarios del Gobierno Regional.