Devoción, Esfuerzo Y Unidad Entre Pueblos Chilenos Y Peruanos Marcan La Romería
En una noche iluminada por la luna, miles de peregrinos de Arica, Parinacota, Tacna e Ilo participaron en la tradicional romería a la Virgen de Las Peñas, considerada por muchos como una de las más emblemáticas de Chile. La jornada concluyó con la emotiva coronación de la imagen de la Palomita Blanca, símbolo de fe y unión entre comunidades vecinas.
Un Trayecto Lleno De Desafío Y Mística
Cada primer domingo de octubre, así como el 8 de diciembre, los devotos recorren más de 14 kilómetros, atravesando cañones, desierto, puentes de madera y piedra, la pampa del Coyote y el Humagata restaurado, antes de enfrentar el serpenteante caracol que conduce al santuario. La presencia de la luna este año añadió un aire místico y luminoso a la caminata.
Vísperas Y Canto Multitudinario
La ceremonia de vísperas contó con la participación del Obispo de Arica, Monseñor Moisés Atisha, junto al clero y 26 agrupaciones de bailes religiosos —11 de Arica, 14 de Tacna y 1 de Ilo— conformando un coro multitudinario junto a los peregrinos. A medianoche, los cánticos resonaron durante más de una hora al ritmo de “Una blanca paloma posada de bondad nos trae a venerar su reino de Livilcar”, marcando el punto culminante de la coronación.
Héctor Palma, de la Sociedad Canarios de Fátima de Tacna N° 19, fue quien colocó la corona de oro sobre la imagen, bajo la coordinación de César Gómez, Caporal Mayor de la festividad. Palma relató su emoción: “Desde los 14 años soñé con este momento. La corona es de oro y su origen es secreto, pero ahora está bajo custodia chilena para su resguardo”.
El Caporal Mayor añadió sobre la importancia de la caminata: “Para nosotros es un gozo y alegría el llegar hasta aquí, después de 365 días, pese el cansancio y fatiga, y a ella le agradezco mucho por la salud y trabajo que me ha brindado”. Su intervención fue clave para coordinar la secuencia de los 26 grupos de baile durante la coronación.
Mensaje De Fe Y Comunidad
Monseñor Atisha también aprovechó la ceremonia para enviar un mensaje de paz: “Esperamos que María, Reina de la Paz, pueda tocar los corazones de tantos hermanos y ayudarnos a construir un espacio donde vivir en armonía”.
Para los asistentes, la peregrinación fue una experiencia de transformación y aprendizaje. Daniel Alarcón, quien acudió con sus hijos, comentó: “Fue sacrificado, pero ganamos mucho al conocer las tradiciones y el significado profundo de esta festividad”. Por su parte, Sergio Parra, vecino de Arica, señaló: “Es mi segunda vez y quiero volver. El recorrido es único”.
Despedida Y Promesa De Regreso
Al finalizar, entre cánticos que aún resonaban en los cañones, los peregrinos se despidieron con la promesa de regresar: “Amarte eternamente, amarte desde el más profundo amor… eres tú quien me lleva entre peñas a caminar, para el cielo alcanzar”, un eco que cerró una jornada marcada por la devoción, el esfuerzo y la esperanza compartida.