UF En La Mira: ¿Prohibirla, Regularla O Comprenderla?

Por qué los intentos de restringir la UF pueden terminar costando más caro de lo que se espera.

En Chile, pocas unidades económicas son tan omnipresentes como la UF. Desde el valor de una matrícula escolar hasta el precio de una casa, esta unidad de reajuste, nacida en 1967 para proteger los contratos de la inflación, se ha convertido en una herramienta fundamental del sistema financiero nacional. Sin embargo, hoy, más de medio siglo después, su uso está siendo cuestionado desde el Congreso.

La comisión de Economía de la Cámara de Diputados aprobó recientemente la idea de legislar para restringir el uso de la UF en ciertos contratos, como créditos hipotecarios, arriendos, servicios de salud y educación. Una propuesta que ha encendido el debate público y despertado diversas reacciones entre expertos.

“Ya existió el crédito hipotecario a tasa nominal en Chile, y no prosperó. Tal vez sería más útil que los diputados se preguntasen por qué pasó eso antes de decidir regular o restringir el uso de una determinada forma de reajuste”, plantea Claudio Giorgi Braga, director de Ingeniería Comercial de la Universidad Andrés Bello.

¿Eliminar La UF Para Combatir El Abuso?

El objetivo del proyecto, según sus impulsores, no es eliminar completamente la UF, sino acotar su aplicación en ámbitos donde se percibe como abusiva. Así lo explicó el diputado oficialista Daniel Manouchehri, quien ha liderado la moción parlamentaria.

No obstante, regular el uso de una unidad de cuenta no elimina la inflación. Las instituciones financieras seguirán cobrando intereses que compensen la pérdida de valor del dinero en el tiempo. En otras palabras, si desaparece la UF, las tasas de interés simplemente incorporarán la inflación esperada de otra forma, probablemente elevando los costos para los consumidores.

Crédito En Pesos Vs. Crédito En UF: ¿Quién Asume El Riesgo?

Aquí radica el nudo del problema. En un crédito hipotecario en UF, el deudor asume directamente el riesgo inflacionario. La cuota varía según el alza de la unidad de fomento. En cambio, en un crédito en pesos, el banco absorbe ese riesgo, pero lo compensa cobrando tasas mucho más altas.

Hoy, los créditos en pesos presentan tasas cercanas al 1,8% mensual (más del 20% anual), mientras que los créditos en UF se mueven en torno al 5% anual, más la variación de la UF. Es decir, aunque las cuotas en UF pueden parecer más inciertas, el costo total puede ser menor a lo largo del tiempo… si la inflación se mantiene controlada.

Una Historia Que Ya Conocemos

El país ya experimentó el crédito hipotecario a tasa nominal en el pasado. No funcionó. ¿Por qué? Porque en escenarios inflacionarios, las tasas fijas en pesos no lograban cubrir el riesgo financiero. Las instituciones aumentaban las tasas a niveles prohibitivos o simplemente dejaban de ofrecer crédito, restringiendo el acceso al financiamiento de miles de familias.

Regular sin entender esta dinámica económica podría terminar afectando precisamente a quienes se busca proteger: la clase media que aspira a una vivienda, una educación de calidad o mejores condiciones de vida.

Entre La Realidad Económica Y El Voluntarismo Político

Intentar resolver los abusos puntuales del sistema eliminando la UF puede parecer una solución sencilla, pero se corre el riesgo de legislar contra la realidad económica. Como dijo Galileo frente a la Inquisición, “Eppur si muove”Y sin embargo, se mueve—. La inflación, al igual que la Tierra, no deja de girar solo porque se dicte una ley.

El uso de la UF, aunque impopular a ratos, refleja una necesidad técnica en una economía donde el peso chileno se deprecia de forma constante. Tal vez el camino no sea la prohibición, sino la fiscalización, la educación financiera y la regulación de los abusos contractuales, sin desmantelar una herramienta útil para mitigar el impacto inflacionario.

Porque, como en la sátira del gran Chespirito, no basta con prohibir que llueva los miércoles para que deje de llover. Lo que realmente se necesita es comprender el clima en el que estamos viviendo.