Reportaje de Radio Siglo 25

A más de tres décadas de su instauración, Chile sigue siendo uno de los pocos países del mundo donde los libros pagan el máximo impuesto al valor agregado. ¿Puede un país fomentar la lectura si grava con un 19 % el acceso a ella?
Por décadas, Chile ha cargado a la lectura con un peso invisible, pero concreto: el IVA al libro, un impuesto del 19 % que afecta directamente al precio de los ejemplares impresos y digitales. Mientras en países como Argentina, México, España o Colombia los libros están exentos o cuentan con tributos simbólicos, en Chile el libro es tratado como un bien de consumo común, al mismo nivel que un electrodoméstico o una botella de vino.
Una Historia Tributaria Que Comenzó En Dictadura Y Aún Persiste
El IVA al libro fue instaurado en 1976, en plena dictadura militar, y aunque desde el retorno a la democracia han existido múltiples intentos por eliminarlo o reducirlo, ningún gobierno ha logrado avanzar en una reforma estructural en esa materia.
Organismos como la Cámara Chilena del Libro, editoriales independientes, bibliotecas populares y autores han insistido por años en que esta política tributaria no solo encarece el acceso a la lectura, sino que profundiza la desigualdad cultural en un país donde el nivel de lectura sigue siendo bajo.
“El libro en Chile es un artículo de lujo. No puede ser que una familia tenga que pensar dos veces antes de regalarle un libro a su hijo o hija”, señala Carla Guelfenbein, escritora nacional galardonada internacionalmente.
¿Qué Consecuencias Tiene Aplicar IVA Al Libro?
Según cifras de la UNESCO, más de 40 países en el mundo han eliminado el IVA a los libros o lo han reducido considerablemente, entendiendo que se trata de un bien cultural esencial para el desarrollo de una ciudadanía crítica e informada.
En contraste, en Chile el valor agregado encarece no solo el precio de venta, sino toda la cadena de producción editorial: desde la impresión hasta la distribución. Esto dificulta especialmente a las editoriales independientes y a los lectores de sectores vulnerables, que deben optar entre necesidades básicas y el acceso a la cultura.
“Eliminar el IVA al libro no es una exención para los ricos, como algunos argumentan. Es una medida necesaria para democratizar el conocimiento”, asegura Daniela Gutiérrez, editora de una librería cooperativa en Santiago.
El Estado Promueve La Lectura… Pero La Grava
La contradicción es evidente: el Estado chileno promueve campañas de fomento lector, financia ferias del libro y bibliotecas, pero al mismo tiempo cobra el máximo impuesto legal a cada libro que se vende. Esta paradoja ha sido criticada incluso por organismos internacionales, que han sugerido a Chile adoptar una política tributaria más acorde a su compromiso con el desarrollo cultural.
Un estudio realizado por la Fundación La Fuente y la consultora Criteria arrojó que el 69 % de los chilenos estaría de acuerdo con eliminar el IVA a los libros, especialmente si eso se traduce en precios más accesibles en librerías, bibliotecas y plataformas digitales.
“El acceso al libro no puede depender del bolsillo. Leer no es un privilegio, es un derecho”, expresó recientemente en una entrevista el poeta y académico Raúl Zurita, quien ha apoyado abiertamente la campaña #LibrosSinIVA.
¿Qué Se Necesita Para Cambiar Esta Realidad?
Modificar el IVA al libro requiere una reforma legal impulsada por el Ministerio de Hacienda y respaldada por el Congreso. Y aunque ha existido voluntad política en algunos sectores, el tema suele quedar postergado frente a otras prioridades fiscales.
La propuesta más reciente fue presentada por parlamentarios de oposición en 2023, pero no ha logrado avanzar en la agenda legislativa. La Diputada Camila Rojas (Comunes), una de sus impulsoras, señaló en su momento:
“Eliminar el IVA a los libros es una señal clara de que queremos un país más lector, más informado y más justo”.
Una Tarea Pendiente Para El Desarrollo Cultural
El libro no solo transmite historias: es un vehículo de pensamiento crítico, imaginación y memoria colectiva. Gravar su acceso con impuestos altos es ponerle barreras a la educación, a la cultura y al crecimiento personal de miles de chilenos.
Si Chile quiere ser un país que valore la lectura no solo en los discursos, sino también en los hechos, la eliminación del IVA a los libros debe dejar de ser un anhelo y transformarse en una política de Estado.
Porque como escribió alguna vez Gabriela Mistral, “el futuro de los niños es siempre hoy”. Y si hoy los libros siguen siendo un lujo, el mañana será más silencioso.