La jueza Irene Rodríguez Chávez, quien firmó la resolución que permitió la liberación de uno de los presuntos autores del crimen del denominado “Rey de Meiggs”, se encuentra en el centro de la polémica no solo por su participación en ese oficio judicial, sino también por su comportamiento durante la formalización de los imputados. Testigos aseguran que la magistrada habría perdido la concentración en múltiples momentos del procedimiento.
Según confirmó un reportero presente en la audiencia del pasado miércoles 9 de julio, la magistrada habría manifestado signos evidentes de somnolencia, especialmente durante la exposición del Ministerio Público. Las imágenes captadas por el medio muestran a Rodríguez con un semblante visiblemente fatigado, ojos semicerrados y la cabeza inclinándose mientras, aparentemente, intentaba tomar apuntes.
El episodio habría afectado su capacidad de retomar el hilo del caso al momento de intervenir. En una parte de la audiencia, tras una larga pausa y visiblemente confundida, la jueza intenta reconstruir los antecedentes recién expuestos por la Fiscalía, señalando:
“En el caso de (nombra a uno de los imputados), él… (pausa de varios segundos)… él… de lo que recuerdo, porque es tanta información, por Dios, pero lo que recuerdo es que él no es el que baja a intimidar a una de las víctimas que quedó viva. ¿Ese es Osmar?”, pregunta dirigiéndose al fiscal, quien le responde para continuar con la audiencia.
El comportamiento de Rodríguez durante esta instancia procesal se suma a la controversia desatada días después, cuando su firma apareció en el oficio que dejó en libertad a uno de los tres imputados por homicidio calificado. La decisión fue revertida posteriormente, pero encendió las alarmas respecto al funcionamiento interno del Poder Judicial y los protocolos en causas de alta connotación pública.
La Defensa De La Jueza
Consultada por 24 Horas, la magistrada se defendió de las críticas, negando cualquier tipo de negligencia o irregularidad dolosa:
“No hubo ningún dolo ni corrupción ni nada en el Poder Judicial. Me declaro inocente en ese sentido”, afirmó.
Rodríguez aseguró haber cumplido con todas las diligencias requeridas tras decretar la prisión preventiva de los imputados, y deslindó responsabilidades en la ejecución posterior de dichas medidas:
“Yo decreté las tres órdenes preventivas, mandé las órdenes de ingreso esa misma tarde a Gendarmería. Lo demás, hay que ver qué pasó y es objeto de investigación”, puntualizó.
Además, sostuvo que las órdenes fueron recibidas correctamente por Gendarmería:
“Las tres órdenes de ingreso a Santiago 1 fueron firmadas por mí y fueron remitidas a Gendarmería, y Gendarmería dejó constancia de que la gendarme recibió las tres órdenes correspondientes y se las llevó esa noche”, declaró.
Investigación En Curso
El caso ha generado reacciones tanto en el ámbito judicial como político, mientras se desarrolla una investigación para esclarecer cómo se concretó la liberación del imputado, a pesar de la orden de prisión preventiva.
Desde el Poder Judicial, se evalúan posibles medidas internas y se revisan los protocolos de comunicación entre tribunales y Gendarmería. Por ahora, la atención se concentra en determinar si hubo errores administrativos, falta de diligencia o algún otro factor que permitió la insólita excarcelación.