El «invencible» régimen bolivariano, con sus «poderosos» aliados, queda en ridículo tras una operación estadounidense que liberó rehenes en la embajada argentina. ¿Dónde quedaron la «inteligencia» cubana y la «tecnología» rusa?
A las 3 de la madrugada, mientras el «líder eterno» Nicolás Maduro disfrutaba de la hospitalidad de su «gran amigo» Vladimir Putin en Moscú, una llamada desde Caracas le aguó la fiesta. «Estados Unidos liberó a todos los que estaban en la embajada argentina», le informaron, dejando al «invicto» dictador con la cara larga y la pregunta rondándole la cabeza: «¿Quién me traicionó?».
Y es que, señoras y señores, el «invencible» régimen chavista, ese que presume de tener a Cuba, Rusia, China e Irán como sus «incondicionales» aliados, fue burlado en su propia casa. Un operativo «de película» estadounidense, según fuentes, liberó a Magalli Meda, Claudia Macero, Omar González, Pedro Urruchurtu y Humberto Villalobos, quienes llevaban 412 días asilados y asediados en la embajada argentina.
La embajada, rodeada, sitiada, sin luz, agua ni comida, fue superada por una operación que, al parecer, dejó a los «brillantes» servicios de inteligencia chavistas rascándose la cabeza. «Caracas busca desesperadamente responsables y traidores. Una cabeza a la cual culpar. Hay preocupación entre los altos mandos policiales», nos cuentan desde las alcantarillas del poder.
Y es que, ¿dónde estaban los «ojos y oídos» de Cuba, Rusia, Irán y China? ¿Acaso estaban ocupados contando billetes o admirando los «avances» del socialismo del siglo XXI? Porque, al parecer, no pudieron evitar que los «imperialistas» estadounidenses se llevaran a los rehenes como si nada.
Para intentar salvar la cara, los «genios» de Miraflores intentaron una «operación meme», sí, ¡memes!, para convencer al mundo de que la liberación fue «pactada». Pero, como era de esperarse, el relato se desmoronó más rápido que un castillo de naipes. Recordemos que cuando Edmundo González Urrutia abandonó la embajada española, ellos mismos publicaron fotos de su «capitulación». Ahora, silencio y desconcierto.
Marco Rubio, ese «odiador» de tiranías latinoamericanas, confirmó la noticia, alabando la «precisa operación» estadounidense. María Corina Machado, la «enemiga pública número uno» del régimen, agradeció la «operación impecable y épica».
Ahora, ¿qué hará el «valiente» Maduro? ¿Se atreverá a reclamarle a Putin, Díaz-Canel y Xi Jinping en Moscú? Lo dudamos. Lo más probable es que se limite a vociferar contra «el imperio» y a buscar venganza contra otros opositores y presos políticos. Porque, claro, eso es lo que hacen los «líderes» cuando se sienten humillados.