LA FRONTERA INVISIBLE DEL SARAMPIÓN

Arica en el epicentro de una amenaza silenciosa: cuando la emergencia sanitaria de Perú llama a la puerta de Chile.

Reportaje de investigación de Omar Villegas Vega, para Radio Siglo 25.

EL CONTEXTO GLOBAL: UN RESURGIMIENTO SIN PRECEDENTES.

La historia de la salud pública tiene capítulos que se repiten cuando la complacencia reemplaza a la vigilancia. El sarampión —una enfermedad que la región de las Américas declaró eliminada en 2016— está escribiendo uno de esos capítulos con urgencia y velocidad inusitadas.

Las cifras son elocuentes y no admiten minimización: durante 2025, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirmó un total de 14.975 casos de sarampión en 13 países del continente americano, incluyendo 29 muertes —23 de ellas en población indígena—, lo que representó un aumento de 32 veces respecto al año anterior. Lo que en 2024 era una preocupación manejable, en 2025 se convirtió en una crisis regional. Y en 2026, los datos de las primeras semanas del año confirmaron que la tendencia no solo no se detuvo, sino que se aceleró: en las primeras tres semanas, la OPS registró 1.031 casos en siete países, una cifra 43 veces superior al mismo período de 2025.

El virus no distingue entre países ricos y pobres: Canadá encabezó la lista con más de 4.500 casos en 2025; México superó los 3.900; y Estados Unidos reportó más de 1.356. En el flanco sur, Bolivia acumuló 597 casos al cierre de 2025, y Perú, que había logrado controlar la transmisión endémica por décadas, comenzó a registrar casos propios que derivarían en una emergencia sanitaria de proporciones inéditas.

¿Qué impulsó este resurgimiento? La respuesta es tan técnica como política: durante la pandemia de COVID-19, las campañas de vacunación rutinaria fueron interrumpidas en todo el mundo, generando cohortes de niños y adultos sin inmunización completa. A eso se sumó el avance de los movimientos antivacunas, que encontraron terreno fértil en la desinformación pandémica. El resultado: cuando el umbral de inmunidad colectiva cae por debajo del 95% recomendado por la OPS, el sarampión regresa.

Y regresó!

 LA RUTA EPIDEMIOLÓGICA: DE SANTA CRUZ A PUNO, DE PUNO A TACNA

Para comprender el riesgo que hoy enfrenta Arica, es necesario trazar la ruta que siguió el virus hasta llegar a las puertas de Chile.

Bolivia: el detonante original.

El primer foco de relevancia en el Cono Sur se detectó en Bolivia, particularmente en el departamento de Santa Cruz. Aunque los primeros casos en 2025 eran manejables —el Ministerio de Salud y Deportes boliviano reportó un segundo caso en 2025 con cautela—, la situación escaló con rapidez. Para julio de 2025, Bolivia ya acumulaba 125 casos confirmados distribuidos en 7 de sus 9 departamentos: 104 en Santa Cruz, 10 en La Paz, y casos adicionales en Potosí, Beni, Chuquisaca, Oruro y Pando. Al cierre del año, la cifra ascendería a 597 casos confirmados, según datos de la OPS.

La dispersión geográfica del brote boliviano es la clave para entender su alcance regional: desde Santa Cruz hasta La Paz, y desde allí al altiplano, la enfermedad encontró corredores naturales de movilidad humana que la llevaron hacia la frontera peruana.

Perú: de la alerta, a la emergencia sanitaria.

La Dirección Regional de Salud (Diresa) de Puno fue la primera en encender las alarmas del lado peruano. El departamento de Puno —colindante con Bolivia y ubicado en el altiplano sur del Perú— es un nodo de intenso tráfico comercial, familiar y cultural transfronterizo. Cuando los brotes bolivianos comenzaron a expandirse, Puno activó su sistema de vigilancia epidemiológica y distribuyó más de 44.000 dosis de vacuna. Sin embargo, la brecha de cobertura ya era demasiado grande.

Un dato revela la magnitud del problema: en Puno, solo el 28,4% de la población había recibido la primera dosis de vacuna y un 22,1% la segunda, según registros del propio Ministerio de Salud peruano. En términos epidemiológicos, eso equivale a una comunidad prácticamente desnuda frente a uno de los virus más contagiosos que existen.

El 7 de abril de 2026, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del MINSA emitió la Alerta Epidemiológica AE-CDC-Nº005-2026, confirmando transmisión local de sarampión en Puno —27 casos confirmados y 38 en evaluación— y advirtiendo el peligro de expansión a otras regiones del país. El alcance de la alerta incluía, de manera explícita, los departamentos de Moquegua y Tacna: las regiones que hacen frontera directa con Chile.

El 17 de mayo de 2026, el gobierno peruano formalizó lo que la epidemiología ya anticipaba: mediante el Decreto Supremo Nº 008-2026-SA, declaró emergencia sanitaria de 90 días en 14 jurisdicciones, incluyendo Lima Metropolitana, el Callao, Puno, Arequipa, Cusco, y de manera crítica para Chile, Moquegua y Tacna.

La enfermedad había trazado su ruta: de Santa Cruz a La Paz, del altiplano boliviano a Puno, de Puno a Moquegua y Tacna. La siguiente parada lógica —a solo 60 kilómetros de distancia— es Arica.

EL VIRUS MÁS CONTAGIOSO DEL MUNDO: DATOS QUE OBLIGAN A ACTUAR.

Para dimensionar la urgencia de la situación, es indispensable entender la biología del enemigo.

El sarampión tiene un número reproductivo básico (R0) de entre 12 y 18. Esto significa que, en una población sin inmunidad, una sola persona infectada puede contagiar entre 12 y 18 individuos susceptibles. Para comparar: la influenza estacional tiene un R0 de 1,3; el COVID-19 en su variante original, de 2 a 3. El sarampión es, en términos de contagiosidad, el virus más transmisible que conoce la medicina.

Su mecanismo de propagación es particularmente traicionero: el contagio se produce incluso cuatro días antes de que aparezca la erupción cutánea característica, el signo más visible de la enfermedad. Esto implica que una persona infectada puede circular libremente —por un terminal de buses, una feria, un mercado, un paso fronterizo— contagiando a decenas de personas sin saber que está enferma y sin que nadie pueda saberlo.

La tasa de hospitalización, en contextos de países con brechas nutricionales como los de la región andina, puede superar el 50% de los casos confirmados. Las complicaciones son graves y documentadas: neumonía (1-6% de los casos), diarrea severa (8-10%), otitis media con riesgo de sordera permanente (7-9%), y en casos extremos, encefalitis. Existe además un fenómeno conocido como «amnesia inmunológica»: el sarampión destruye los linfocitos de memoria B y T del sistema inmune, dejando al paciente vulnerable durante meses o incluso un año a otras infecciones, como si el organismo «olvidara» las defensas que había construido a lo largo de la vida.

La mortalidad, aunque reducida en un 88% desde el año 2000 gracias a la vacunación, no ha desaparecido. En 2024, el sarampión causó aproximadamente 95.000 muertes a nivel mundial, la mayoría en niños menores de cinco años. En las Américas, las 29 muertes registradas en 2025 se concentraron en poblaciones indígenas y grupos sin acceso a salud: el rostro más cruel de las inequidades sanitarias.

La vacuna, en contraste, es una de las intervenciones más eficaces y seguras de la medicina moderna. Dos dosis de la vacuna SRP (sarampión, rubéola y parotiditis) otorgan una protección cercana al 97%. Es gratuita, disponible y, en Chile, parte del Programa Nacional de Inmunizaciones desde hace décadas.

LA FRONTERA MÁS TRANSITADA DE CHILE: CHACALLUTA COMO VECTOR

Quien no haya cruzado el Complejo Fronterizo Chacalluta difícilmente puede comprender la escala del tránsito humano que atraviesa ese punto cada día. El complejo, ubicado a 22 kilómetros al norte de Arica sobre la Ruta 5 Panamericana, es oficialmente el paso fronterizo más transitado de todo Chile y uno de los más concurridos de América Latina.

Los datos son contundentes: en promedio, cerca de 5.000 personas cruzan Chacalluta en un día hábil regular. En fines de semana o días festivos, esa cifra puede quintuplicarse, llegando a las 30.000 personas en un solo día. En períodos de festividades peruanas —como la Fiesta de la Candelaria en Puno o la Vendimia en Moquegua—, el flujo se intensifica en ambas direcciones. Solo durante la semana de Fiestas Patrias chilenas de 2024, más de 151.000 personas cruzaron la frontera entre Arica y Tacna. Anualmente, el flujo supera los 6 a 7 millones de personas en ambos sentidos.

Este tránsito no es turismo esporádico. Es la realidad cotidiana de dos ciudades funcionalmente integradas: Arica y Tacna comparten lazos comerciales, familiares, laborales y culturales construidos durante siglos. Trabajadores que cruzan para laborar, familias que visitan parientes, comerciantes que abastecen sus negocios, pacientes que buscan atención de salud, estudiantes universitarios, turistas regionales. La frontera entre Arica y Tacna no es una barrera; es, en la práctica, una calle concurrida.

En ese contexto epidemiológico, la declaración de emergencia sanitaria en Tacna —a 60 kilómetros de Arica por carretera— no es una noticia lejana. Es una advertencia que llega al umbral de casa. Cada persona que cruza el complejo Chacalluta desde una región peruana con transmisión activa es un potencial vector de importación del virus. Y el virus, con su R0 de 12 a 18, no necesita de muchos vectores para establecerse.

EL TALÓN DE AQUILES: LA GENERACIÓN DE 1971 A 1981

Chile erradicó el sarampión en 1993, un logro sanitario que debe ser celebrado. Pero ese éxito histórico oculta una vulnerabilidad específica que hoy adquiere relevancia crítica: las personas nacidas entre 1971 y 1981.

¿Por qué este grupo es particularmente vulnerable? La explicación es técnica pero comprensible.

El esquema de vacunación actual en Chile contempla dos dosis de SRP —la primera a los 12 meses y la segunda a los 36 meses de vida— con el objetivo de garantizar una protección efectiva. Sin embargo, durante la década de 1970 y hasta bien entrados los 80, el esquema era distinto, irregular y, en algunos casos, defectuoso. La académica Olivia Horna, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, ha explicado públicamente que «en ese período, Chile tuvo un problema con la calidad de algunos lotes de vacunas específicamente contra el sarampión», lo que implicó que personas vacunadas con esos lotes no adquirieron inmunidad completa.

En síntesis: quienes nacieron entre 1971 y 1981 —personas que hoy tienen entre 44 y 54 años— probablemente recibieron solo una dosis en su infancia, con vacunas que en algunos casos no eran completamente efectivas. Para el MINSAL, esta cohorte representa una «bolsa» de susceptibles que, si el virus lograra importarse, podría convertirse en el primer eslabón de una cadena de transmisión.

El Ministerio de Salud fue explícito al respecto: «Las personas que nacieron entre 1971-1981 y que no cuenten con un registro válido de 2 dosis de vacuna SRP —en el Registro Nacional de Inmunizaciones o carné de vacunación— deben iniciar su esquema de 2 dosis o poner al día su esquema, independientemente de su condición de viajero.»

La recomendación alcanza a cualquier persona de ese rango etario, haya viajado o no, haya tenido contacto con personas de países con brotes o no. La lógica es preventiva: ante la inminencia del riesgo de importación, no existe momento más adecuado para cerrar esa brecha.

La buena noticia es que la vacuna es gratuita, disponible en todos los vacunatorios públicos y en privados con convenio Seremi, y no tiene contraindicaciones para esta población. Se necesita solo la cédula de identidad.

 LA RESPUESTA LOCAL: ENTRE LA DECLARACIÓN Y LA ACCIÓN

La Seremi de Salud de Arica y Parinacota, Karla Kepec, emitió declaraciones públicas en el contexto del brote regional. Sus palabras fueron técnicamente correctas: llamó a vacunarse, advirtió sobre el riesgo de viajar sin inmunización a zonas con brotes, e identificó la Fiesta de la Vendimia de Moquegua como un evento de riesgo particular, dado el flujo habitual de ariqueños hacia ese evento. La autoridad también precisó que el escenario epidemiológico «reviste un riesgo moderado a alto para Arica y Parinacota».

La comunicación de riesgo en salud pública tiene una regla fundamental: el mensaje debe llegar a quien lo necesita, en el lenguaje que entiende, por los canales que utiliza. Una publicación en redes sociales de la Seremi —por muy bien redactada que esté— no alcanza a la señora de 50 años que vende empanadas en la feria y que nació en 1975. No llega al comerciante que cruza Chacalluta tres veces por semana. No impacta al conductor de colectivo que lleva pasajeros desde el terminal internacional.

Mientras los matinales de Santiago debatían el tema con infectólogos y autoridades del nivel central, en Arica no se observaron campañas masivas de información en los espacios donde la población naturalmente circula: los terminales de buses internacionales, las ferias libres, las juntas de vecinos de los barrios con alta densidad de población migrante, los paraderos, las farmacias de barrio. No hubo brigadas de información puerta a puerta en los sectores más vulnerables. No hubo megáfonos en la Plaza Colón ni volantes en el Mercado Colón.

La estrategia pareció limitarse a lo que en el lenguaje institucional podría llamarse «comunicación de vitrina»: comunicados de prensa bien escritos, publicaciones en Facebook e Instagram, declaraciones a medios locales. Instrumentos válidos, pero insuficientes ante la urgencia de una amenaza de importación activa con Perú —el país vecino— en emergencia sanitaria.

La pregunta que la ciudadanía de Arica tiene derecho a formular es directa: ¿cuántas personas entre 44 y 54 años que viven en esta ciudad saben hoy que podrían ser susceptibles al sarampión y que pueden vacunarse gratis? ¿Cuántas lo saben porque lo vieron en una publicación de Instagram? ¿Y cuántas porque alguien fue a decírselo donde ellas están?

Las autoridades sanitarias tienen instrumentos para medir esto. Deben usarlos. Y si los resultados muestran brechas de comunicación, deben corregirlas con urgencia.

CRÓNICA DESDE EL TERRENO: LO QUE SÍ FUNCIONA.

En medio de este cuestionamiento, hay una verdad que este reportaje tiene la obligación de decir con la misma claridad y firmeza: cuando el ciudadano llega al vacunatorio, el sistema responde con excelencia.

La mañana de este martes 19 de mayo de 2026, a las 10:30 horas, nos presentamos en el CESFAM Bertín Soto de Arica para consultar sobre la vacuna contra el sarampión. Lo que encontramos contradice cualquier imagen de sistema de salud saturado o burocrático que uno pudiera anticipar.

El ingreso fue expedito. En la puerta, no hubo largas filas ni esperas desorientadas. El proceso de verificación de antecedentes fue digital e inmediato: con solo la cédula de identidad, la enfermera consultó el Registro Nacional de Inmunizaciones en tiempo real, confirmó el historial del usuario y determinó si necesitaba una o dos dosis. El tiempo total de espera desde el ingreso hasta la administración de la vacuna no superó los 15 minutos.

Pero más allá de la eficiencia operativa, lo que más llamó la atención fue el trato. Las enfermeras del vacunatorio del Bertín Soto demostraron una amabilidad, cordialidad y profesionalismo que merecen ser reconocidos públicamente. En cada momento del proceso —la recepción, la verificación, la orientación, la vacunación misma— hubo calidez humana genuina. No el trato protocolar y distante que a veces caracteriza a los sistemas de salud masivos, sino la atención de quien entiende que está frente a una persona con una necesidad y la toma en serio.

Este es el Chile de la salud pública que funciona. El de las enfermeras y técnicos de primera línea que hacen bien su trabajo con los recursos que tienen, con vocación y compromiso. Son ellas y ellos quienes sostienen, en última instancia, el sistema.

El problema no está en el vacunatorio. Está antes: en la comunicación que debería llevar a más personas al vacunatorio. Si el sistema operativo funciona tan bien, la pregunta que exige respuesta urgente es: ¿por qué no llega más gente?

LOS NÚMEROS QUE INCOMODAN: ARICA BAJO EL UMBRAL CRÍTICO.

Los datos de cobertura vacunal en la Región de Arica y Parinacota son motivo de preocupación documentada.

El representante de la OPS/OMS en Chile, Giovanni Escalante, visitó Arica en abril de 2026 en el contexto de la Semana de Vacunación de Las Américas, y sus palabras fueron precisas: la cobertura de sarampión en la región alcanza el 86% en primera dosis y el 58% en la segunda. Ambas cifras están por debajo del 95% que la OPS establece como umbral mínimo para garantizar inmunidad colectiva y prevenir brotes.

El 95% no es un número arbitrario. Es el umbral calculado específicamente para el sarampión, tomando en cuenta su R0 de entre 12 y 18: si menos del 95% de la población está inmune, el virus tiene espacio suficiente para circular, encontrar susceptibles y generar brotes.

Con 86% en primera dosis y 58% en segunda, Arica no alcanza ese umbral. Y si se considera que una parte de quienes recibieron dos dosis podría pertenecer a la cohorte de 1971-1981 con vacunación histórica defectuosa, la brecha real de susceptibles podría ser mayor de lo que los registros oficiales sugieren.

En escolares y personas mayores, el avance de la vacunación ha sido «especialmente lento», según datos de la propia Seremi: 37,9% y 37,5%, respectivamente. Estas cifras, en el contexto actual, deben convertirse en una prioridad inmediata de intervención.

LO QUE LAS AUTORIDADES DEBEN HACER: UNA AGENDA DE RENDICIÓN DE CUENTAS.

Este reportaje no pretende ser una denuncia sin propuesta. Identificado el problema, la responsabilidad investigativa incluye señalar el camino correcto.

Las autoridades sanitarias de Arica y Parinacota —la Seremi de Salud, el Servicio de Salud y la Dirección de Salud Municipal— deben responder públicamente a las siguientes preguntas y, más importante aún, actuar en consecuencia:

1. Comunicación de riesgo en terreno. ¿Existe un plan de comunicación activa —no pasiva— en los puntos de mayor tránsito? El Complejo Fronterizo Chacalluta, los terminales de buses internacionales (Terminal Internacional de Arica), la Feria Internacional de Arica, los mercados de barrio y las juntas de vecinos son espacios donde la información debe llegar proactivamente. No es suficiente esperar que la gente busque la información en redes sociales.

2. Brigadas extramurales. En contextos de emergencia sanitaria en el país vecino, el concepto de «vacunación extramural» —llevar las vacunas a donde está la gente, no esperar que la gente llegue— es una práctica recomendada por la propia OPS. ¿Se implementará en Arica? ¿Cuándo?

3. Protocolo fronterizo. ¿Existe un protocolo específico de vigilancia epidemiológica activa en el Complejo Chacalluta? ¿Se está realizando algún tipo de screening o información sanitaria a los pasajeros que ingresan desde Tacna? La declaración de emergencia en Tacna justifica medidas específicas en el punto de entrada.

4. Campaña específica para el grupo 1971-1981. El MINSAL ya ha identificado a este grupo como prioritario. ¿Existe en Arica una campaña diferenciada y proactiva para alcanzar a estas personas, que hoy tienen entre 44 y 54 años y en su mayoría no utilizan redes sociales como fuente primaria de información sanitaria?

5. Transparencia de datos. La ciudadanía tiene derecho a conocer las coberturas de vacunación actualizadas por barrio o sector, los recursos disponibles para la respuesta, y los indicadores de avance de cualquier campaña que se implemente.

LA RESPONSABILIDAD CIUDADANA: LO QUE USTED PUEDE HACER HOY.

Sin perjuicio de las obligaciones que corresponden a las autoridades, la salud pública es también responsabilidad individual y comunitaria. Las acciones que cada ariqueño puede tomar hoy son concretas:

Si usted nació entre 1971 y 1981: Revise su carné de vacunación o acuda con su cédula de identidad a cualquier CESFAM o vacunatorio público. El personal consultará el Registro Nacional de Inmunizaciones y le indicará si necesita una o dos dosis. La vacuna es gratuita, la atención es rápida —como lo demuestra la experiencia en el Bertín Soto— y el proceso, completamente digital y expedito.

Si va a viajar a Perú o Bolivia: Asegúrese de tener su esquema completo al menos dos semanas antes del viaje. La inmunidad tarda 14 días en desarrollarse después de la vacunación. Si tiene hijos menores de 12 meses que viajan, consulte con su médico sobre una dosis preventiva adicional.

Si tiene hijos entre 1 y 36 meses: Verifique que tengan sus dos dosis de SRP al día. Si alguna está pendiente, acuda al vacunatorio.

Si pertenece a comunidades de alta circulación fronteriza —comerciantes, transportistas, trabajadores de servicios—: priorice su vacunación. Usted, por la naturaleza de su actividad, tiene mayor probabilidad de exposición.

LA PARADOJA ARIQUEÑA: EXCELENCIA OPERATIVA, DÉFICIT COMUNICACIONAL.

Hay una paradoja que este reportaje debe dejar instalada como pregunta de fondo para las autoridades y para la ciudadanía.

Arica tiene, en su sistema de salud primario, equipos de vacunación que funcionan con eficiencia y calidez notables. El CESFAM Bertín Soto —y presumiblemente los otros establecimientos de la red— tiene la capacidad operativa para responder a la demanda. La vacuna está disponible, el registro es digital, la atención es expedita y el trato es humano.

Pero Arica tiene, al mismo tiempo, coberturas de vacunación por debajo del umbral recomendado en un contexto de emergencia sanitaria activa en el país vecino que comparte con ella su principal paso fronterizo.

Estas dos realidades coexisten. Y su coexistencia revela que el problema no es de capacidad, sino de comunicación y alcance. El sistema puede vacunar; el desafío es llevar a la gente al vacunatorio, o llevar el vacunatorio a la gente.

Esa es la brecha que las autoridades sanitarias tienen la obligación —no la opción— de cerrar.

Fuentes consultadas:

  • Organización Panamericana de la Salud / OPS (alertas epidemiológicas 2025-2026)
  • Organización Mundial de la Salud / OMS (datos globales sarampión)
  • Ministerio de Salud del Perú / MINSA (Decreto Supremo Nº 008-2026-SA; Alerta AE-CDC-Nº005-2026)
  • Instituto Nacional de Salud del Perú / INS
  • Ministerio de Salud y Deportes de Bolivia
  • Seremi de Salud de Arica y Parinacota (declaraciones públicas Karla Kepec, abril-mayo 2026)
  • Servicio de Salud Arica y Parinacota
  • Ministerio de Salud de Chile / MINSAL
  • FronteraNorte.cl, El Morrocotudo, medios regionales de Arica
  • Medios nacionales e internacionales: Infobae Perú, El Comercio Perú, La República, RPP Noticias, Gestión
  • Publicaciones académicas: Grupo de Patología Infecciosa AEPap (Measles 2025); análisis IMII
  • Datos fronterizos: Servicio de Pasos Fronterizos de Chile; registros Complejo Chacalluta

Crónica en terreno:

  • CESFAM Bertín Soto, Arica — Martes 19 de mayo de 2026, 10:30 horas

Datos clave para recordar:

  • R0 del sarampión: 12 a 18 (el más alto entre virus conocidos)
  • Umbrales de cobertura recomendados: 95% (dos dosis)
  • Cobertura Arica y Parinacota: 86% primera dosis / 58% segunda dosis
  • Cobertura Puno (Perú): 28,4% primera dosis / 22,1% segunda dosis
  • Personas en emergencia sanitaria Perú: Lima Metropolitana, Callao, y 12 departamentos incluyendo Tacna y Moquegua
  • Flujo fronterizo Chacalluta: ~7 millones de personas/año; hasta 30.000/día en períodos peak
  • Grupo prioritario en Chile: nacidos entre 1971 y 1981
  • Vacuna: gratuita, con cédula de identidad, en todos los CESFAM y vacunatorios con convenio Seremi

Este reportaje fue elaborado con datos verificados de fuentes primarias oficiales nacionales e internacionales. Las afirmaciones sobre la gestión local representan un análisis crítico basado en información pública disponible y observación directa en terreno. Las personas citadas de forma implícita tienen derecho a réplica, que este medio pone a su disposición.