En lo que va del año, el trayecto entre Antofagasta y Mejillones volvió a encender las alarmas por siniestros graves, con un saldo de seis personas fallecidas en dos hechos distintos. En ese escenario, persiste la inquietud local porque, hasta ahora, no se ha informado públicamente un plan específico de mejora para el camino.
El episodio más reciente que marcó el balance ocurrió en la Ruta B-1, donde un vehículo menor impactó por la parte posterior a un camión a la altura del kilómetro 26, procedimiento que quedó en investigación por parte de la SIAT. La emergencia terminó con una víctima fatal en el lugar y reactivó los llamados a reforzar la prevención en un corredor con tránsito permanente.
Días antes, un choque frontal entre un bus y un automóvil se registró en la Ruta 1, en las cercanías del acceso norte a Mejillones, cerca de las 21:40 horas, dejando cinco fallecidos y obligando a suspender el tránsito en el sector con desvíos provisorios. En medio de esa contingencia, Carabineros informó en terreno: “nos encontramos en el sector de la Ruta 1, kilómetro 58, próximo al acceso norte de la comuna de Mejillones. Lamentablemente tenemos que comunicar un accidente de tránsito de alta energía entre un bus y un vehículo menor, en el cual resultaron lamentablemente varias personas fallecidas“.
El debate por una solución también se cruza con el estándar de infraestructura disponible. En la zona opera la concesión vial que incluye la Ruta 1 entre Antofagasta y Mejillones, además de obras y elementos de seguridad como iluminación, señalética y control, pero con doble calzada contemplada solo en tramos definidos del proyecto.
Mientras continúan las investigaciones para establecer responsabilidades en cada accidente, la atención se ha centrado en qué medidas pueden reducir los “puntos ciegos” de riesgo del corredor: mejoras de trazado donde corresponda, condiciones de visibilidad, señalización y control efectivo de la velocidad, además de gestión de emergencias para evitar nuevos episodios con consecuencias fatales.