“No Tengo Rencor Ni Rabia, Solo Una Profunda Tristeza»: Felipe Berríos Renuncia A La Compañía De Jesús

El sacerdote Felipe Berríos comunicó su salida de la Compañía de Jesús a través de una carta dirigida a la congregación en Chile. En el texto, cuestiona el manejo institucional del caso que lo mantuvo bajo escrutinio público y explica que su decisión responde a un quiebre con la orden y a medidas disciplinarias que no comparte.

En su misiva, el religioso sostiene que no puede continuar bajo las condiciones impuestas y que la relación con la congregación quedó dañada. «No puedo aceptar el ultimátum que me dio la Compañía tanto por lo desproporcionado de las medidas que me impone, como porque es evidente que se rompió la hermandad que existía entre nosotros. Les mando un abrazo afectuoso a todos mis hermanos jesuitas, y reitero lo que dije el día en que conocí la resolución final del Dicasterio: siento profundamente que la verdad me hizo libre», señaló.

Berríos también describe el impacto personal del proceso y del tratamiento público del caso, apuntando a un periodo prolongado de exposición mediática y cuestionamientos. «Hace tres años y nueve meses, como es de público conocimiento, comenzó uno de los momentos más duros de mi vida. Una persecución y un escarnio públicos que no le deseo a nadie», escribió en la carta.

En esa misma línea, criticó la forma en que —a su juicio— se comunicó la situación, asegurando que hubo omisiones que profundizaron el daño. «Hubiese sido noble, justo y misericordioso que la Compañía hubiera especificado los hechos en vez de alimentar el morbo con sus omisiones, que, aunque hubieran sido involuntarias, me dañaron irreparablemente a mí y a mis cercanos», planteó.

De acuerdo con lo informado por distintos medios, el caso tuvo aristas tanto en sede penal como eclesiástica, y Berríos enfatiza que, pese a los desenlaces de esos procesos, la institución mantuvo una visión crítica sobre su responsabilidad. «Después de casi cuatro años siendo enjuiciado públicamente y pese a la contundencia de los procesos judiciales penales ordinarios y eclesiásticos, para la Compañía de Jesús como institución, donde juré entrar y morir en ella, soy igualmente responsable de hechos que no cometí», afirmó.

Al cerrar su decisión, insistió en que su salida no está marcada por enojo, sino por pesar. «No tengo rencor ni rabia, solo una profunda tristeza por el comportamiento de algunos hermanos jesuitas. Aunque seguiré fiel al evangelio y al sacerdocio (…), ante la actitud del gobierno de la Compañía de Jesús, no me queda otra decisión, en conciencia y delante de Dios, que solicitar la salida», concluyó.