El programa Nodo Desierto Vivo consolida su cuarto año articulando a universidades, seremías y comunidades para llevar el conocimiento científico a necesidades concretas del norte de Chile. Su foco está en conectar saberes locales y académicos para impulsar innovación y desarrollo sostenible en distintas áreas productivas.
A lo largo del último ciclo, el equipo profundizó su presencia en comunas y localidades, buscando acercarse a la realidad de cada territorio y mejorar la vinculación con actores públicos y privados. Ese despliegue se ordena en seis ejes de trabajo: agricultura en el desierto, energías renovables, minería sustentable, astronomía, recursos hídricos y diversificación productiva.
En paralelo, la iniciativa reforzó su coordinación con las seremías de Ciencia de la macrozona y promovió instancias de formación y conversación mediante webinars, talleres y charlas, además de actividades de divulgación científica orientadas a niñas, niños y adolescentes.
Uno de los hitos destacados fue la creación y validación de la mesa Macrozonal de Agro Alimentos, levantada a través de talleres en las regiones para recoger opiniones, debates y oportunidades entre agricultores, academia y sector público-privado, manteniendo a la Agricultura en el Desierto como una línea prioritaria.
En ese marco, el director del Nodo Desierto Vivo, Fernando Álvarez, sostuvo: «nuestro viaje ha sido uno de aprendizaje conjunto, donde cada comunidad ha aportado su visión y necesidades. Estamos construyendo puentes que conectan el conocimiento científico con la realidad palpable de nuestros territorios. Cada hallazgo es una oportunidad para generar un impacto positivo y sostenible en nuestra gente».
Nodo Desierto Vivo es un programa de ANID del Ministerio de Ciencia, ejecutado por el Parque Científico Tecnológico, y se desarrolla con participación de la Universidad de Tarapacá, Universidad Arturo Prat, Universidad Católica del Norte, Universidad de Antofagasta y Universidad de Atacama, además de la colaboración de las seremías regionales.