El comercio ilegal de drogas en Sudamérica experimenta una transformación significativa, marcada por la irrupción de nuevas sustancias y rutas. En este escenario, la ketamina —originalmente utilizada con fines médicos y veterinarios— se ha convertido en un elemento central de redes criminales que conectan ciudades como Lima y Santiago, desplazando progresivamente esquemas tradicionales del narcotráfico.
Este fenómeno se ve impulsado por una combinación de factores: vacíos legales, alta disponibilidad del producto y la creciente demanda en mercados urbanos, donde su consumo ha ganado terreno en contextos recreativos.
Un Mercado En Expansión
Las cifras evidencian un aumento sostenido en la circulación de ketamina. En territorio peruano, las incautaciones se multiplicaron de forma considerable en pocos años, reflejando el auge de esta sustancia dentro de las economías ilícitas. Parte importante de este crecimiento se explica por la facilidad de acceso, ya que en Perú su comercialización no enfrenta las mismas restricciones que en Chile, donde está catalogada como droga ilegal.
El fiscal Bruno Hernández Tuñón explicó esta diferencia normativa y su impacto en el delito:
“Los criminales que trafican con ketamina lo hacen desde Perú porque no es algo ilícito: cualquier persona puede comprarla. Eso les da un cierto margen de seguridad. En Chile, en cambio, la ketamina está considerada una droga. Es como vender cocaína”.
En este contexto, zonas fronterizas como Tacna se han consolidado como puntos estratégicos para el tránsito de la sustancia hacia territorio chileno.
Del Uso Médico Al Tráfico Ilícito
Aunque la ketamina fue desarrollada para aplicaciones clínicas, su transformación en droga recreativa ha sido facilitada por procesos relativamente simples. A partir de su formato líquido, puede convertirse en polvo tras procedimientos básicos, lo que incrementa su valor en el mercado ilegal.
Entre 2019 y 2026, Perú registró importaciones de gran volumen, lo que ha ampliado la disponibilidad del producto y, en consecuencia, su desvío hacia redes ilícitas.
Bandas Transnacionales Y Nuevas Rutas
El atractivo económico de este mercado ha captado el interés de organizaciones criminales internacionales. Entre ellas figura el Tren de Aragua, junto a otras agrupaciones provenientes de Ecuador, Colombia y México, que han incursionado en esta ruta emergente.
Según el analista Pablo Zeballos, estas estructuras no solo participan en el tráfico, sino que buscan consolidar posiciones dominantes en el negocio:
“está avanzando hacia el control y eventual monopolio del mercado de ketamina en las Américas”.
Las investigaciones han revelado diversos métodos de transporte, desde buses interprovinciales hasta cargamentos marítimos, evidenciando la versatilidad operativa de estas redes.
Incautaciones Históricas En Arica
Uno de los hitos más relevantes se registró recientemente en el puerto de Arica, donde autoridades chilenas lograron decomisar una cantidad récord de sustancias ilícitas, incluyendo ketamina. El cargamento, oculto en materiales de exportación, tenía como destino mercados internacionales.
El director de Seguridad y Operaciones Marítimas, Sigfrido Ramírez, destacó el impacto del procedimiento:
“Esta incautación es particularmente relevante, dado que, por la dependencia de nuestro país del comercio marítimo, permite que nuestros puertos sigan operando de manera segura y, junto con ello, impedir el empleo de estas instalaciones y de las cadenas logísticas portuarias y marítimas por parte del crimen organizado transnacional”.
Control, Reclutamiento Y Nuevas Estrategias
Las organizaciones involucradas han incorporado mecanismos de control que combinan coerción psicológica y promesas económicas. En una investigación desarrollada en el norte de Chile, se identificó el uso de rituales religiosos como forma de asegurar la lealtad de los integrantes de una red dedicada al traslado de ketamina.
En ese contexto, uno de los líderes investigados instruía a sus colaboradores mediante mensajes como:
“Que cada una de las chicas que están caminando con esto lleguen con bien”.
Además, se ha detectado el reclutamiento de personas en situación vulnerable para el transporte de pequeñas cantidades, una práctica que dificulta la detección del delito.
Consumo Y Cultura Urbana
El crecimiento del tráfico ha ido acompañado de una mayor presencia de derivados como el “tusi”, una mezcla de sustancias que ha ganado popularidad en entornos festivos. Su distribución, incluso a través de plataformas digitales, evidencia la adaptación del narcotráfico a nuevas dinámicas de consumo.
El especialista Esteban Acuña Venegas advirtió sobre los riesgos asociados:
“Siempre esperamos que la gente sepa qué es lo que va a consumir, para que esté preparada para los efectos. Con el tusi, al ser un cóctel de drogas, las personas en realidad no saben qué van a sentir”.
Un Problema En Desarrollo
La falta de regulación específica en Perú continúa siendo un factor clave en la expansión del fenómeno. Aunque existen iniciativas para modificar el marco legal, estas aún no se han concretado, lo que mantiene abiertas las brechas aprovechadas por el crimen organizado.
En conjunto, la consolidación de esta ruta entre Perú y Chile refleja un cambio estructural en el narcotráfico regional, donde la ketamina emerge como protagonista de una nueva etapa marcada por la diversificación de sustancias, la internacionalización de las redes y el desafío creciente para las autoridades.