Lo que comenzó como una curiosa campaña publicitaria terminó convirtiéndose en un conflicto legal. Un ciudadano ruso que se tatuó el logotipo de la cadena de pizzas Domino’s Pizza con la promesa de recibir comida gratuita durante un siglo, terminó perdiendo el beneficio luego de que la justicia fallara a favor de la empresa.
La historia se remonta a 2018, cuando la compañía lanzó en Rusia la campaña promocional denominada “Domino’s Forever”. La iniciativa ofrecía a los participantes la posibilidad de obtener vales de pizza gratis por 100 años si se tatuaban el emblema de la marca en una parte visible de su cuerpo y compartían la prueba en redes sociales. Sin embargo, la promoción generó una respuesta masiva que superó ampliamente lo esperado por la empresa.
Entre quienes aceptaron el desafío estuvo Dmitry Mezentsev, quien decidió tatuarse el logotipo en el tobillo. Tras cumplir con los requisitos de la campaña, el hombre recibió uno de los beneficios promocionales y durante varios años pudo canjear pizzas gratuitas.
No obstante, la situación cambió en 2023, cuando la cadena decidió retirar la campaña y suspender el programa en territorio ruso. La medida provocó la molestia de Mezentsev, quien consideró que la empresa debía respetar el compromiso adquirido.
El afectado decidió iniciar acciones legales ante el Tribunal del Distrito Meshchansky de Moscú, exigiendo que la compañía continuara entregando las pizzas prometidas y solicitando además una compensación económica por daños morales.
Durante el proceso judicial, el demandante defendió su postura argumentando que el acuerdo debía cumplirse pese al paso del tiempo. “Me harté de la pizza, pero las obligaciones con los clientes deben cumplirse. Es una cuestión de principios”, afirmó.
Sin embargo, el tribunal rechazó su demanda y respaldó la postura de la empresa. Entre los argumentos considerados por la justicia se encuentra el hecho de que la compañía dejó de operar en Rusia en medio de las consecuencias económicas derivadas de la guerra entre Rusia y Ucrania, lo que influyó en la decisión final.
De esta manera, el hombre no solo perdió el suministro de pizzas gratuitas, sino también la posibilidad de recibir compensaciones económicas, poniendo fin a una polémica que comenzó como una estrategia publicitaria y terminó resolviéndose en los tribunales.