El 27 de febrero de 2010, a las 03:34 horas, un terremoto de magnitud 8,8 sacudió la zona centro-sur de Chile, con epicentro frente a las costas de la Región del Maule. Minutos más tarde, un tsunami impactó diversas localidades costeras. A 16 años de la tragedia —con más de 500 fallecidos, decenas de desaparecidos y cerca de dos millones de damnificados— el país vuelve a preguntarse: ¿aprendimos lo suficiente?, ¿se corrigieron los errores?, ¿estamos preparados para otro evento similar?
Fallas Que Marcaron Una Generación
Las primeras horas tras el sismo dejaron al descubierto graves deficiencias en la coordinación institucional. El entonces sistema de alerta de tsunami —a cargo de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) y el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA)— falló en la entrega oportuna y clara de información.
La falta de comunicación entre organismos técnicos y autoridades políticas, sumada a decisiones erróneas en la madrugada crítica, derivó en que no se evacuara a tiempo en varias zonas costeras. Investigaciones judiciales posteriores apuntaron a errores humanos, deficiencias en protocolos y problemas estructurales en la cadena de mando.
A ello se sumó el colapso de infraestructura: hospitales dañados, carreteras cortadas, puentes destruidos y fallas masivas en telecomunicaciones. La lentitud inicial en la distribución de ayuda y los episodios de saqueos tensionaron aún más el ambiente social.
Muchos críticos sostienen hasta hoy que hubo improvisación, designaciones sin la experiencia técnica necesaria y escasa preparación en la toma de decisiones en escenarios de crisis extrema.
Reformas Y Avances: Lo Que Cambió Después Del 27F
El impacto del 27F obligó a una profunda revisión institucional. En 2021 se promulgó la ley que reemplazó a la Onemi por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), organismo que busca fortalecer la gestión del riesgo con un enfoque más preventivo que reactivo.
Entre los principales avances destacan:
- Nuevo sistema de alerta SAE (Sistema de Alerta de Emergencia), que permite enviar mensajes masivos a teléfonos móviles en zonas de riesgo.
- Protocolos más claros de evacuación ante tsunami, con mayor autonomía técnica del SHOA para emitir alertas.
- Mejoras en normativas de construcción antisísmica, donde Chile ya era referente mundial, pero reforzó exigencias tras el 2010.
- Simulacros masivos y cultura sísmica más instalada en la ciudadanía.
Además, la reconstrucción posterior —aunque lenta en algunos sectores— permitió reponer viviendas e infraestructura crítica, con estándares más resilientes.
¿Ha Sido Suficiente?
Especialistas en gestión de riesgo coinciden en que Chile ha avanzado significativamente en sistemas de alerta temprana y coordinación técnica. Sin embargo, advierten que persisten desafíos:
- Desigualdad territorial en la capacidad de respuesta, especialmente en comunas con menos recursos.
- Dependencia tecnológica, que podría verse afectada en un evento de gran magnitud.
- Falta de educación continua en prevención, particularmente en nuevas generaciones que no vivieron el 27F.
- Riesgo de exceso de confianza institucional.
El terremoto de 2015 en Illapel y otros eventos posteriores han puesto a prueba los nuevos protocolos, mostrando mejoras en tiempos de evacuación y menor pérdida de vidas humanas frente a amenazas similares.
La Memoria Como Herramienta De Prevención
Cada aniversario del 27F no solo recuerda a las víctimas, sino que también interpela a la institucionalidad y a la ciudadanía. Chile es uno de los países más sísmicos del mundo; un evento de magnitud comparable —o incluso mayor— es una posibilidad estadística, no una hipótesis remota.
Hoy contamos con mejores herramientas técnicas, sistemas de alerta más robustos y una población con mayor conciencia del riesgo. Pero la preparación no es un estado permanente: requiere inversión constante, formación especializada y autoridades con competencias técnicas sólidas.
¿Estamos Preparados Para El Próximo Gran Terremoto?
Probablemente más que en 2010. Pero no completamente.
La experiencia internacional muestra que ningún sistema es infalible. La verdadera resiliencia no depende solo de leyes o tecnología, sino también de liderazgo informado, coordinación efectiva y confianza pública.
A 16 años del 27F, Chile ha avanzado. No está estancado. Sin embargo, la pregunta no es si hemos mejorado, sino si estamos dispuestos a seguir aprendiendo antes de que la naturaleza vuelva a recordarnos nuestra vulnerabilidad.
Memoria Y Reconocimiento
Desde Radio Siglo 25, queremos recordar con profundo respeto a todas las mujeres, hombres, hijas e hijos que fallecieron como consecuencia de aquel fatídico 27F.
Asimismo, expresamos un sincero reconocimiento a quienes, en medio del caos y la precariedad de esas horas, hicieron todo lo humanamente posible por rescatar y salvar vidas: Cuerpo de Bomberos de Chile, Carabineros de Chile, Ejército de Chile, Personal médico y equipos de salud, Rescatistas especializados y también civiles voluntarios que, sin uniforme, actuaron con valentía y solidaridad. Su labor fue fundamental en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia reciente. A todos ellos, muchas gracias.