España vive una seguidilla de emergencias ferroviarias tras registrarse dos siniestros en menos de 48 horas, con un balance de víctimas que sigue en aumento. El más reciente ocurrió en Cataluña y se suma a la colisión de alta velocidad en Adamuz, en Andalucía, considerada la peor tragedia ferroviaria del país en más de una década.
El segundo accidente se registró en el municipio de Gelida, cerca de Barcelona, luego de que “un muro de contención se derrumbó sobre las vías, provocando un accidente en el que se vio involucrado” un tren de cercanías. De acuerdo con la información oficial citada, falleció un maquinista en prácticas y 37 personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad.
Tras este hecho, la circulación de trenes de cercanías en la región quedó “suspendida (…) ante los efectos que el temporal está provocando en la infraestructura”, en un contexto marcado por lluvias que han impactado la red ferroviaria.
El país, en tanto, continúa conmocionado por la colisión ocurrida cerca de Adamuz (Córdoba), donde un accidente entre dos trenes con cientos de pasajeros a bordo elevó la cifra de fallecidos a al menos 43, mientras siguen las labores y la investigación para esclarecer qué falló.
Las pesquisas se mantienen en desarrollo y apuntan a determinar el origen del siniestro de alta velocidad, con participación de organismos especializados. El episodio reabre el debate público sobre la seguridad de la infraestructura ferroviaria y trae a la memoria el último gran antecedente de magnitud similar: el descarrilamiento de 2013 en Santiago de Compostela.