Un nuevo accidente de tránsito se registró en la Ruta Internacional 11-CH, a la altura del kilómetro 147, luego de que un camión de patente boliviana se saliera de la vía. La contingencia fue reportada con versiones preliminares respecto del estado del conductor y la eventual presencia de derrame de combustible.
En el primer reporte, se indicó que el conductor habría quedado atrapado al interior de la cabina, lo que obligó a activar protocolos de emergencia, y que se constató un derrame de combustible proveniente del propio camión. En ese mismo contexto, se precisó que no existiría escurrimiento hacia ríos, bofedales ni cursos de agua, descartándose por ahora un impacto ambiental mayor.
Posteriormente, un segundo reporte señaló que el hecho ocurrió durante la mañana en el mismo kilómetro 147, que el conductor resultó con heridas leves y que el accidente fue atendido rápidamente por Carabineros de la Tenencia Chungará. Este segundo antecedente añadió que el vehículo no habría presentado derrame de combustible.
Equipos de respuesta mantienen el monitoreo del evento mientras se evalúan las maniobras necesarias para la atención del conductor y el despeje del tramo afectado.
Evaluación Del Problema
Los volcamientos repetidos en la Ruta 11-CH —muchos con cargas peligrosas o combustible— dejan la sensación de que las medidas actuales no están cortando el patrón: controles que llegan “después del hecho”, fiscalizaciones que no siempre detectan riesgos antes de que el camión suba a la zona crítica, y una respuesta que termina siendo más reactiva que preventiva. Cuando esto se repite, el problema deja de ser “mala suerte” y pasa a ser gestión de riesgo insuficiente para una ruta de alta montaña y ecosistemas frágiles.
Sobre cerrar la ruta a camiones bolivianos: puede sonar como la medida más drástica y “ejemplar”, pero también es la más compleja y discutible. Un cierre por nacionalidad es fácil de impugnar (además de tensionar comercio y relaciones), y no necesariamente resuelve el fondo: el riesgo está en la combinación vehículo–carga–conductor–condiciones, no en el pasaporte. Lo que sí es razonable exigir —y se puede endurecer— es responsabilidad y estándares para cualquier transporte pesado, especialmente el internacional.
Medidas de control efectivas que apuntan directo al patrón (sin llegar a un veto por país) podrían ser:
- Fiscalización Técnica Obligatoria En Puntos Previos: (frenos, neumáticos, derrames, estanques, sujeción de carga, tacógrafo/GPS, horas de conducción y descanso), con criterio “si no cumple, no pasa”.
- Restricciones Operativas En Tramos Críticos: ventanas horarias, límites de velocidad controlados con fiscalización real, y detención obligatoria en áreas de chequeo.
- Reglas Más Duras Para Cargas Peligrosas/Combustibles: autorización previa, plan de ruta, equipamiento anti-derrame, y protocolos obligatorios de contingencia.
- Garantías Económicas E Indemnización: seguro exigente + boleta/garantía/bond para cubrir limpieza y restauración ambiental si hay derrame (esto pega donde duele: costo).
- Sanciones Ejemplares Y Trazabilidad: multas altas, inmovilización, prohibición temporal de circular a empresa/vehículo reincidente, y persecución penal si hay negligencia grave.
- Acuerdo Binacional Operativo (Chile–Bolivia): intercambio de información de empresas/placas reincidentes, reconocimiento de sanciones, y exigencias comunes.
¿Hay Que Llegar Al “Extremo”?
Solo si el Estado demuestra que agotó (o al menos implementó de verdad) un paquete robusto de prevención y aun así la siniestralidad sigue igual. Antes de cerrar la ruta, lo más defendible —y más efectivo— es cerrar el paso a quien no cumple estándares, con controles y sanciones que sean inevitables y costosos. Eso, en la práctica, termina filtrando a los peores actores sin convertirlo en un conflicto “Chile – Bolivia”, y protege igual la seguridad de terceros y el ecosistema. ¿Cuál sería para ti la medida más efectiva?