Nuevos antecedentes sobre la polémica intervención a la madre de la ministra de Salud, Ximena Aguilera, volvieron a tensionar el debate por listas de espera y criterios de priorización en la red pública. Reportes periodísticos apuntan a que una cirugía que debía realizarse con urgencia fue aplazada, y que el paciente habría fallecido días después.
La controversia se instaló luego de conocerse que la madre de la secretaria de Estado, de 87 años, fue operada de una fractura de cadera en el Hospital del Salvador tras una decisión administrativa que habría alterado el orden de procedimientos ya programados. Frente a los cuestionamientos, el recinto sostuvo en un comunicado: “Señalamos que la resolución quirúrgica de esta paciente no afectó la oportunidad de atención del resto de los pacientes con patología similar que se encontraban en el Hospital”.
Sin embargo, un reportaje de T13 aseguró que esa priorización obligó a postergar una “reexploración de paciente laparotomizado”, dejando registro de observaciones internas sobre cómo se gestionó el ingreso a pabellón. Entre los documentos citados, se consigna: “Por autorización de dirección, se envía paciente a sala sin entregar, sin papeles administrativos, sin medicamento. DEJO CONSTANCIA”.
Según los mismos antecedentes, el paciente cuya reintervención fue aplazada habría fallecido tres días después producto de un shock séptico, sin que —al menos en los reportes revisados— existiera un pronunciamiento público específico del Ministerio de Salud o del hospital sobre ese deceso.
En el plano político, la situación escaló con solicitudes de revisión y eventuales acciones ante organismos fiscalizadores y la justicia. En 24 Horas, el diputado Andrés Celis afirmó: “No parece ser una curiosidad o una coincidencia, sino más bien una irregularidad, una anomalía, que la mamá de la ministra de Salud haya ingresado al hospital de El Salvador para ser operada de la cadera, y la intervención haya ocurrido a las pocas horas de su ingreso, no habiendo registro administrativo, no habiendo indicación de medicamentos” y añadió: “Este hecho debe ser aclarado, debe ser despejado, porque, al menos en nuestro país, 40.000 personas mueren al año esperando ser operados o producto de una intervención quirúrgica que está pendiente”.
Desde el gobierno, en tanto, se insistió en que las decisiones clínicas no responden a instrucciones externas. En declaraciones recogidas por El Mostrador, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, señaló: “Quien toma las decisiones es el equipo clínico o el equipo médico del respectivo recinto hospitalario”, en medio de la discusión sobre protocolos y priorización en cirugías de urgencia y programadas.