Leonardo Farkas volvió a instalarse en la conversación pública tras una íntima entrevista en el podcast “Los Desafíos de Chile”, donde sorprendió al reconocer que hace más de una década no trabaja ni recibe ingresos. El empresario y filántropo detalló que hoy su vida está volcada por completo a la ayuda social, los viajes y su familia, al tiempo que entregó una mirada crítica sobre la realidad del país y sobre las reacciones que generan sus donaciones.
Durante la conversación con Nicolás Birrell, presidente de Desafío Levantemos Chile, Farkas explicó que tomó la decisión de alejarse del mundo empresarial hace más de once años y que desde entonces vive dedicado a proyectos solidarios en Chile y el extranjero. En ese contexto, resumió su presente con la frase: “Yo no tengo ingreso, no trabajo hace 11 años, dejé todos los negocios. Estoy dedicado a la filantropía no más”.
El filántropo vinculó directamente esta vocación a sus creencias religiosas y a la enseñanza que recibió desde la infancia sobre el diezmo y la caridad. Al respecto, relató: “Yo soy de religión judía, siempre nosotros estudiamos en la biblia el 10%, hay que dar el 10% antes de impuestos, es la regla además de rezar y todas esas cosas (…) Cuando yo vivía en Chile, yo tenía orquesta y siempre daba, porque de chico mis papás y mis abuelos me enseñaron. Pero si alguien da mil pesos o cien pesos es igual filantropía”, subrayando que la ayuda “siempre empieza por casa”.
Farkas también profundizó en el tipo de causas que apoya actualmente. Señaló que una parte importante de sus aportes se destina a orfanatos y a proyectos en países afectados por conflictos armados, especialmente en Europa del Este. En esa línea, contó que “Cuando empezó la guerra en Ucrania tuvimos que mover a muchos huérfanos, muchos (orfanatos) tienen la bandera de Chile”, y añadió que, además, ha colaborado en la reconstrucción de cementerios destruidos en distintos países.
Pese a la magnitud de sus donaciones, reconoció que las críticas no han desaparecido. Con evidente molestia, se refirió al “chaqueteo” que percibe en parte de la opinión pública y a cómo esto lo afecta en lo personal: “La gente siempre critica, hay que tener cuero de chancho, pero como fui artista, soy más sensible. La gente siempre encuentra algo malo”, comentó, aludiendo a quienes cuestionan sus gestos solidarios o ponen en duda sus intenciones.
El empresario aprovechó, además, para contrastar la imagen de Chile que escucha desde el extranjero con la experiencia que recuerda de sus años viviendo en el país. Desde esa perspectiva, afirmó que “todo lo que escucho en el extranjero, que los robos, los jueces, las corporaciones… yo nunca vi eso (en Chile)”, y agregó con nostalgia que “Que matan, que asaltan… Venía a un restorán, luego salía a caminar dos, tres horas y ahora me dicen que no se puede”. Sus palabras abrieron debate en redes sociales sobre seguridad, percepción internacional y el papel de la filantropía en contextos de crisis.
Aunque asegura que “no tiene ingresos” y que terminó con sus negocios hace años, Farkas continúa siendo una figura de alto perfil, especialmente cada vez que aparece en campañas solidarias o en hechos puntuales —como sus llamativas donaciones en efectivo— que lo devuelven a la agenda mediática. Según él mismo insiste, su prioridad actual no es el mundo empresarial, sino sostener un estilo de vida centrado en la filantropía, los viajes y el apoyo a personas y comunidades en situación de vulnerabilidad, dentro y fuera de Chile.