Una emotiva jornada musical se vivió en el Complejo Penitenciario y en el Centro Penitenciario Femenino de Arica, donde la soprano lírica ariqueña Ayleen Romero Zavala y el tenor lírico del Teatro Municipal de Santiago David Rojas Flores realizaron una presentación inédita para personas privadas de libertad y funcionarios de Gendarmería. La actividad fue gestionada por la Pastoral Católica que trabaja habitualmente en ambos recintos, transformando por un momento los patios y capillas en escenarios para la música clásica y el canto lírico.
Durante las presentaciones, el dúo interpretó un repertorio cargado de espiritualidad y emoción, con piezas como Panis Angelicus, Ave María, Noël y ’O Sole Mio, entre otras. Las melodías fueron escuchadas en silencio y con respeto por parte de la población penal y del personal institucional, permitiendo que las voces se proyectaran más allá de los muros de cemento y dejando una profunda huella en quienes participaron de la actividad.
Para las jefaturas de ambos recintos —el alcaide del Complejo Penitenciario de Arica, teniente coronel Alex Moscoso Vallejos, y el alcaide (s) del Centro Penitenciario Femenino, mayor Julio Alvarado Veas—, la experiencia destacó por la calidad vocal y el profesionalismo de los cantantes, pero también por el impacto humano de la intervención, que permitió a las personas privadas de libertad conectarse con sus emociones, canalizar tensiones y vivir un momento distinto dentro de su rutina carcelaria.
Las autoridades penitenciarias agradecieron especialmente la gestión del Padre Santiago Sharp Langan y de la delegada de la Pastoral Carcelaria Católica, Alicia Lovera Jiménez, así como la disposición de los artistas a compartir su talento de manera desinteresada con una audiencia que pocas veces tiene acceso a este tipo de manifestaciones culturales.
Respecto de lo vivido, Ayleen Romero reconoció que la experiencia la marcó profundamente, al expresar que «Fue muy lindo, fue muy emotivo, después de que fuimos a cantar, nos siguieron pasando cosas por el estado de vulnerabilidad en el que se encuentran los privados de libertad. Fue una experiencia muy bonita, muy hermosa». Más tarde añadió que «Fue muy emotivo ver a los varones asistir a la Misa con tanto respeto, cantando con tanta pasión y tanto cariño (…). Verlos llorar de emoción, de felicidad. Nos llenó el corazón que se acercaran a desearnos lo mejor (…). Fue una experiencia muy linda, muy enriquecedora, muy emotiva».
En tanto, el tenor David Rojas reconoció que nunca se había imaginado cantar en una cárcel y que la invitación de la Pastoral lo llevó a replantearse el sentido de su oficio, señalando que «jamás habría pasado por mi mente ir a cantar a la cárcel (…). Participar en la Misa me dio tranquilidad y cuando nos dieron el pase para cantar me solté y entré en confianza. Sentir el respeto de la gente, verlos emocionarse, fue muy emotivo. (…) Me llama la atención, me sorprendo yo mismo de que, tú sabes que nosotros vivimos de esto y haberlo hecho como un ‘servicio’ como tú nos enseñaste; no se me habría ocurrido jamás. Dios nos llamó y sé que no nos soltará. Me voy muy contento, agradecido de la experiencia. Gracias por invitarnos».
La intervención se suma a otras iniciativas de carácter cultural, espiritual y formativo que se desarrollan al interior de los recintos penitenciarios de Arica, y que buscan aportar a la reinserción social, al bienestar emocional y a la dignidad de las personas privadas de libertad, acercando expresiones artísticas de alto nivel a espacios habitualmente marcados por la rutina, el encierro y la estigmatización.