Las impactantes imágenes de un video captado en Bondi Beach, en Sídney (Australia), dieron la vuelta al mundo: en medio del pánico por un tiroteo masivo, un hombre se ve corriendo hacia uno de los atacantes, lo embiste por la espalda, lo reduce en el suelo y logra arrebatarle el rifle, mientras otras personas buscan refugio. La acción, ocurrida durante una celebración de Janucá, evitó que el pistolero siguiera disparando contra la multitud.
El protagonista de la escena fue identificado como Ahmed al Ahmed, ciudadano australiano de origen sirio, de 43 años. Según medios internacionales, Ahmed caminaba por la zona cuando se encontró con uno de los tiradores y decidió intervenir: primero se ocultó detrás de un vehículo, esperó el momento preciso y luego se lanzó sobre el atacante, pese a que este seguía armado. En la secuencia se observa cómo forcejea con él hasta desarmarlo, tirando el rifle al suelo mientras el agresor queda inmovilizado.
Producto de su acción, Ahmed resultó herido por varios disparos y fue trasladado de urgencia a un hospital, donde ha debido someterse a cirugías y permanece en estado delicado, aunque fuera de riesgo vital. Desde su cama en el St George Hospital, y aún con el impacto reciente, ha señalado que no se arrepiente de lo que hizo y que actuó por instinto, al ver que otras personas podían morir si el atacante seguía disparando.

El tiroteo de Bondi Beach, calificado por las autoridades como un atentado terrorista con motivación antisemita, dejó al menos una docena de personas fallecidas y decenas de heridos, convirtiéndose en uno de los ataques más graves en Australia desde la masacre de Port Arthur en 1996. En ese contexto, la intervención de Ahmed al Ahmed es considerada clave para evitar un número aún mayor de víctimas, al neutralizar a uno de los dos atacantes mientras la policía respondía a la emergencia.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, visitó al hombre en el hospital y lo describió como un “héroe australiano”, mientras que autoridades locales y líderes comunitarios han destacado su valentía. Paralelamente, una campaña de recaudación de fondos en línea superó rápidamente el millón de dólares australianos, con miles de donantes que quisieron apoyar su recuperación y agradecer el gesto que, según ellos, salvó múltiples vidas.
A la par del reconocimiento, el caso ha abierto un debate sobre el riesgo que asumió el propio Ahmed al intervenir sin tener formación en armas ni en seguridad, y sobre el impacto psicológico y físico que quedará para él y su familia. Sin embargo, para buena parte de la opinión pública australiana, su nombre ya quedó asociado a uno de los actos de coraje civil más significativos de los últimos años: el ciudadano que se lanzó contra un pistolero armado en una playa llena de gente y logró detenerlo con sus propias manos.