La disputa por el uso no autorizado de la marca Metallica volvió a instalarse en Chile, luego de que los representantes legales de la banda interpusieran una querella contra una artesana de Puerto Varas y la sociedad comercial que administra su tienda. La acción penal se originó tras la retención, por parte del Servicio Nacional de Aduanas en Valparaíso, de un cargamento con decenas de miniaturas e instrumentos decorativos que llevaban el nombre del grupo sin autorización.
Según los antecedentes judiciales, la querella se dirige formalmente contra la Sociedad Comercial Frecuencia Rock Spa, un local dedicado a la venta de productos ligados al mundo musical en Puerto Varas. En marzo de este año, la empresa importó 53 piezas —entre ellas instrumentos en miniatura, llaveros y decoraciones— que fueron retenidas en una revisión aduanera al constatar que portaban la marca Metallica sin contar con los permisos correspondientes, quedando catalogadas como mercancía que infringiría la ley de propiedad intelectual.
El caso se suma a otros episodios similares en el país. En 2023, los abogados de la banda ya habían presentado una demanda contra un comerciante chileno acusado de intentar ingresar cuadros con el logo y la marca de Metallica, mercancía que también fue detectada y retenida por Aduanas en el Terminal Pacífico Sur de Valparaíso. Con este nuevo proceso, la representación legal del grupo refuerza su estrategia de perseguir judicialmente el uso no autorizado de su imagen y nombre comercial.

Desde Frecuencia Rock Spa, la artesana y representante legal de la tienda, Claudia Lagos, sostiene que todo se originó por un error del proveedor extranjero. Al respecto, explicó que «cuando los pedí al país de origen los solicité sin la marca, pero lamentablemente se equivocaron» y que la fábrica «emitió una carta de consideración de error» para respaldar su versión de los hechos.
Lagos remarcó que el propósito de su emprendimiento es formativo y vinculado a la cultura musical más que a la explotación de una marca específica. En esa línea, afirmó que «Mi interés con esta tienda siempre fue acercar a los niños y a los jóvenes a que aprendieran del rock y alejarlos del reggaeton», subrayando que se trata de un proyecto pensado para difundir el gusto por el rock entre nuevas generaciones. A ello añadió que «en mi calidad de abogada me he preocupado siempre de tomar todas las precauciones» respecto del manejo comercial y legal de los productos que ofrece.
Pese a la retención del lote objetado, Frecuencia Rock Spa continúa operando tanto de manera presencial como a través de su plataforma online, donde mantiene a la venta poleras, guitarras en miniatura y artículos asociados a diversas bandas, incluidos productos vinculados a Metallica. Mientras la causa avanza en tribunales, el caso ha reabierto el debate sobre los límites entre emprendimiento local, artesanía y uso de marcas registradas, así como las responsabilidades que asumen las pequeñas empresas al importar y comercializar artículos que incorporan logos o nombres de grandes bandas internacionales.