Arica dio luz verde a uno de los proyectos urbanos más ambiciosos de los últimos años: la reconversión del sector conocido como ex Guañacagua en un gran corredor con jardines, boulevard peatonal y una franja de servicios públicos y privados. La iniciativa, impulsada por el Gobierno Regional y el municipio en coordinación con Minvu, busca recuperar un amplio paño hoy subutilizado y convertirlo en un espacio seguro, caminable y con alta presencia de áreas verdes, pensado para familias, comercio de barrio y transporte sustentable.
El plan maestro contempla, según han detallado las autoridades, la creación de un parque lineal con senderos peatonales, ciclovías, mobiliario urbano moderno, nueva iluminación y zonas de estancia con vegetación nativa, además de plazas activas y sectores de juegos para niños. A lo largo de este eje se proyecta un boulevard que integrará locales comerciales, equipamiento de servicios, paraderos de transporte público y espacios para ferias y actividades culturales, con el objetivo de darle vida al barrio durante todo el día y no solo en horario punta.
En paralelo, se considera la reordenación de calzadas y estacionamientos para reducir conflictos entre peatones, automovilistas y transporte público, incorporando cruces seguros y accesibilidad universal. El proyecto se enmarca en los lineamientos de “Arica Diseña 2025”, que promueven una ciudad más amable, con énfasis en el espacio público de calidad, la movilidad a pie y en bicicleta, y la integración de barrios históricamente postergados a la trama urbana consolidada.
Desde el Gobierno Regional se ha subrayado que se trata del mayor esfuerzo de inversión urbana en la ciudad en esta década, tanto por su extensión como por la cantidad de actores involucrados: gobiernos regional y local, ministerios sectoriales, equipos técnicos de planificación e instancias de participación ciudadana. En distintos espacios de diálogo vecinal se han recogido observaciones sobre seguridad, iluminación, áreas de esparcimiento para personas mayores y espacios para emprendedores, que se irán incorporando en las etapas de diseño de detalle y ejecución por tramos.
Urbanistas consultados valoran que la intervención no se limite a “embellecer” el sector, sino que apunte a cambiar el uso del suelo y la manera en que se habita el lugar: un corredor hoy asociado a tránsito vehicular y espacios degradados puede convertirse en una columna vertebral de barrio, conectando viviendas, comercio, servicios y transporte público en un entorno más verde y seguro. Además, el proyecto se ve como una oportunidad para probar soluciones de jardinería sostenible, riego eficiente y sombreados que ayuden a mitigar el calor en una ciudad desértica como Arica.
De esta forma, la “nueva cara” del ex Guañacagua se proyecta como un símbolo del cambio de escala en las obras urbanas de Arica: ya no solo pequeñas mejoras puntuales, sino intervenciones integrales que combinan jardines, boulevard y servicios para recuperar espacios deteriorados y devolverlos a la comunidad como verdaderos lugares de encuentro.