Ante el aumento de tensión en la frontera con Perú y las dificultades que están enfrentando cientos de personas para abandonar Chile por el complejo Chacalluta, el Gobierno dispuso el viaje inmediato a Arica del subsecretario del Interior, Víctor Ramos, y del subsecretario de Seguridad Pública, Rafael Collado. Ambos llegan con el mandato de coordinar en terreno a las policías, al Servicio Nacional de Migraciones y a la Delegación Presidencial para ordenar los flujos en la ruta y en el control fronterizo, con el objetivo de garantizar una “salida regular de migrantes” y evitar aglomeraciones o desórdenes en la zona limítrofe.
Desde La Moneda se ha insistido en que el despliegue busca reforzar medidas que ya están en curso en la macrozona norte: mayor presencia policial y militar en los accesos a Chacalluta, ordenamiento de los puntos de control, reforzamiento de equipos en Migraciones y monitoreo constante de la situación humanitaria de familias que se encuentran en tránsito. El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, explicó que los subsecretarios deberán supervisar la implementación de este plan y ajustar los dispositivos de seguridad de acuerdo con lo que observen en terreno.
El cuadro se complejiza por la decisión del gobierno peruano de aplicar estado de emergencia en Tacna y reforzar el resguardo de su frontera con apoyo de las Fuerzas Armadas, lo que ha elevado el estándar de control del lado peruano y ha generado un cuello de botella para quienes intentan cruzar desde Arica. Mientras en Perú se habla de una posible “crisis migratoria” si aumentan los ingresos irregulares, en Chile el Ejecutivo admite el riesgo de una “crisis humanitaria” si no se logra ordenar y canalizar de manera segura la salida de quienes ya no quieren permanecer en el país.
En paralelo al despliegue en Arica, el Gobierno destaca la creación de un comité binacional de cooperación migratoria con Perú y defiende su política de reforzar el control en frontera, reducir el ingreso irregular y, al mismo tiempo, resguardar los derechos básicos de las personas en tránsito. La presencia de los subsecretarios Ramos y Collado en la región se entiende como una señal de que La Moneda busca mostrar conducción directa sobre la crisis y evitar que la tensión en Chacalluta se transforme en un nuevo episodio de colapso fronterizo como los vividos en años anteriores.