Autoridades De Arica Descartan, Por Ahora, Un Éxodo Migratorio Tras La Segunda Vuelta, Pero Exigen Refuerzo Militar En La Frontera

Las autoridades de Arica y Parinacota aseguraron que, pese a la tensión política y al clima de incertidumbre tras la segunda vuelta presidencial, no se ha detectado hasta ahora un “éxodo” masivo de migrantes en la frontera con Perú. Sin embargo, tanto el alcalde de Arica como el gobernador regional insistieron en que la zona vive una presión constante y reiteraron su llamado al Gobierno central para aumentar la presencia militar, la tecnología de control y la coordinación institucional en el complejo fronterizo de Chacalluta.

En este escenario, el gobernador regional Diego Paco ha advertido que la decisión del gobierno peruano de militarizar la frontera norte —en el marco de un estado de emergencia en varias provincias limítrofes— obliga a Chile a actuar con rapidez. El propio Paco ha planteado que “Chile debe avanzar por dos caminos: el primero es fortalecer la frontera y el segundo es generar todos los desincentivos posibles para que las personas que ingresan de manera irregular no quieran venir a Chile ni permanecer en el país”, subrayando la necesidad de más dotación del Ejército, mejor coordinación intersectorial y la modernización pendiente del complejo Chacalluta, obra que debió estar terminada el primer semestre de 2024.

Desde el municipio, el alcalde de Arica ha recordado que la ciudad ya arrastra una crisis migratoria prolongada y que no está en condiciones de absorber una nueva ola de ingresos irregulares. En intervenciones previas, el jefe comunal ha advertido que “Arica es una ciudad que ya no resiste un peak de ola migratoria. Nosotros estamos en crisis permanente”, insistiendo en que cualquier cambio político en la región —sea en Chile, Perú o Venezuela— impacta primero en la frontera norte y en los barrios ariqueños. Por ello, aunque hoy se descarte un éxodo inmediato tras la segunda vuelta, las autoridades locales coinciden en que la prevención, el refuerzo de la frontera y los acuerdos binacionales deben adelantarse a los movimientos de población para evitar que la ciudad vuelva a vivir escenas de colapso humanitario como en años anteriores.